Posts tagged México

Bravo Chile.

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Dejar pasar oportunidades como esta es inadmisible. Es necesario dejar huella de la maravilla humana y tecnológica que ocurrió en Chile el 13 de Octubre de 2010, fecha en la que 33 mineros fueron rescatados de las entrañas de la tierra, que se los había tragado 70 días antes y que estaban condenados a una muerte segura. El coraje, la suerte y el trabajo incansable de miles de personas lograron recuperarlos de su tumba en vida. Y, para variar, en México tampoco dejamos pasar la oportunidad de hacernos las víctimas a costillas de los éxitos de los demás.

A primera vista, los que sucedió en Chile y lo ocurrido en Pasta de Conchos en 2006 suena similar: un accidente minero con personas atrapadas. Pero hay diferencias fundamentales. Mientras que en Chile ocurrió un derrumbe en la que los mineros quedaron varados en una zona con servicios de comunicacion, agua, alimentos, sanitarios y espacio suficiente, en México ocurrió una explosión de gas que mató casi instantáneamente a la mayoría de los que estaban ahí y malhirió a los demás. En Chile pudieron esperar 70 días, incluso con toda la calma del mundo para rescatarlos gracias a las condiciones en las que se encontraban. En México, la explosión, los gases, la situación de muertos y heridos hizo que incluso unas pocas horas fueran críticas con una muy baja posibilidad de éxito. Los recursos millonarios que se metieron en la mina chilena fueron aportados por muchos países a lo largo de las semanas, incluso con motivaciones tan básicas como reflectores en los medios internacionales o deducir impuestos. En Pasta de Conchos no hubo ni siquiera la oportunidad, por el tiempo, de conjuntar todos estos recursos. Por lo menos desde mi punto de vista, las diferencias entre los dos eventos son evidentes; tratar de compararlos es un acto de necedad que a todas luces lleva cualquier otra intención que no es reconfortar a las víctimas o a sus familiares, sino a jalar una vez mas agua a un pozo político utilizando la vieja técnica del perro apaleado para ganar simpatía.

Portarse como víctima usando los éxitos de los demás es una de las formas mas bajas de ganar simpatía. Lo sucedido en Chile podría calificarse de milagro: tantas condiciones de suerte son difíciles de conjuntar. En México es simple y llanamente una tragedia causada por la negligencia y por las condiciones peligrosas propias de un trabajo. Las víctimas fueron las familias de los trabajadores que perdieron a sus esposos, padres o hijos; las víctimas no fueron los mexicanos ni los políticos ni los líderes sindicales que con fuerza impulsan sus ideas a partir de utilizar el dolor ajeno (insértese aquí Guardería ABC). Los culpables son los empresarios tiburones que no les importan las condiciones de trabajo de sus empleados y que recortan costos de seguridad para mantener un margen mayor de ganancia; el culpable no es Fox ni Calderon ni el gobernador por no haber estado en el brocal de la mina removiendo escombros y abrazando a cada uno de los deudos. Este es un ejemplo más de que la clase política en México nomás no es capaces de ver las cosas como son y siempre tratan de personalizar los problemas para demostrar que ellos están bien y los demás mal, con la única intención de ser los siguientes que firmen la chequera.

Realizar todo tipo de trabajo peligroso, como la minería, la extracción de petróleo o la protección publica debería estar regulado de manera especial, en la que la seguridad de los trabajadores esté supervisada de manera incluso exagerada. Es lo mínimo con lo que le podemos retribuir a estos héroes que todos los días se juegan la vida para que nosotros, los de a pie, gocemos de los beneficios de lo que ellos producen. Eso si es función de un gobierno, regular estas condiciones y exigir que se cumplan. Pero reclamare al presidente de México, que ni siquiera lo era durante la tragedia de Pasta de Conchos, que porque no utilizaron la misma técnica ahí para rescatar posibles sobrevivientes o los restos de los muertos, se me hace un ejercicio, además de inútil, insultante para aquellos que lo único que tienen de sus muertos es la foto y el recuerdo.

Comenten y aporten. Bravo Chile.

No lo olvides

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Y que pasa otro dos de Octubre. Y que los recalcitrantes que viven en el pasado no dejaron que se nos olvidara. Con respecto a este evento, yo tengo mis puntos de vista y como este es mi blog, me dispongo a exponerlos.

Antes de que se me avienten a la yugular, yo NO estoy de acuerdo con la decisión del gobierno de balacear estudiantes y miembros de otras organizaciones. Yo NO estoy a favor de este tipo de represión, que se me hace lo mas salvaje que hay. Y yo NO le aplaudo a nadie que utilice la violencia para hacerse escuchar. Dicho lo anterior, continuo.

El dos de Octubre de 1968 fue una fecha aciaga en la historia moderna de nuestro país, ni hablar. Yo considero esa fecha como uno de los grandes parte aguas del despertar ciudadano y de la descomposición gradual del sistema político mexicano, junto con el asesinato de Colosio y el temblor del 85. Mas que recordarlas, creo que tenemos que aprender de estas fechas, porque si, el que olvida su historia esta condenado a repetirla. Pero de ahí a mantener una lucha anacrónica como bandera política actual hay una gran diferencia.

1968 fue uno de los años mas revueltos en la historia moderna del mundo. En muchos países hubo revueltas que cambiaron la configuración socio política del planeta y México no fue la excepción. Aquí el movimiento comenzó como un reclamo sindical y a partir de una agresión de la autoridad a una preparatoria prendió en la comunidad estudiantil como reguero de pólvora. Poco a poco, los líderes sindicales se echaron para atrás, dejando como primera línea a estudiantes que, en su mayoría, iban a echar relajo y a perder clases. Y un gobierno represor y ciego decidió cortar de tajo la protesta y se llevó a cientos o tal vez miles entre las patas. Si. En 1968.

Estamos en las postrimerías de la primera década del siglo 21. Han pasado mas de 40 años desde aquel obscuro día y como sociedad hemos avanzado. No se si en la dirección correcta, pero hemos avanzado. Pensar que podemos analizar los acontecimientos actuales con la misma visión que tenían nuestros padres e incluso nuestros abuelos (tomemos en cuenta que un estudiante de 1968 podría llegar a tener 65 años hoy) es no nada más un error de perspectiva, sino un insulto a lo que como sociedad hemos logrado.

Hoy, una represión similar seria simplemente impensable. Vivimos en una sociedad informada o por lo menos con un gran acceso a la información. Aunque tratemos de negarlo y nos resistamos a creerlo, si estamos insertos en un mundo globalizado que nos pide a gritos que nos demos cuenta y decidamos participar. Hemos sufrido vaivenes políticos brutales, del centro a la izquierda y a la derecha y aquí seguimos, bastante pasivos desde mi punto de vista, pero trabajando y creciendo. Los políticos que perpetraron semejantes atrocidades ya no están, se murieron o perdieron su poder. Somos un país mas rico que hace 40 años, lo malo que peor distribuido.

A lo que voy es que en México tenemos todas las condiciones para ser un gran país. Lo que hace falta es involucrarnos, ser responsables con esta patria que ha sido tan golpeada por políticos y ciudadanos por igual. Andar por la vida con lastres nos hace lentos y pesados. Dejar que grupos nos venden los ojos con discursos anacrónicos y no nos dejen ver la maravilla de país que podríamos tener debería estar penado por la ley. Azuzar a jóvenes que nada tienen que ver con los ideales que tenían nuestros padres o abuelos que estuvieron metidos en aquella época con ideas estúpidas de revoluciones armadas o anarquía es absolutamente irresponsable. Las condiciones no son ni serán las mismas. Nunca más. Esa debe ser la enseñanza que nos deja la sangre de los que la derramaron, sabiendo o sin saber.

Comenten y aporten. Paz.

La sociedad digital.

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Todos estamos inmersos en el monitor, en el teclado, en el estátus. Escribimos incesantemente que nos pasa, con la esperanza de hacer eco en alguna alma solitaria que replique lo que decimos y no sentirnos tan solos. Leemos y leemos historias que podrían ser las nuestras y a veces nos quedamos en el vouyerismo digital para no involucrarnos y gritar que estamos igual de bien o igual de mal. Todo esto lo hacemos desde una computadora, un teléfono, desde un café, escondiéndonos de nuestro jefe, de nuestros amigos, desde el baño, en un semáforo o mientras esperamos el transporte. Somos jóvenes, adultos, viejos, ingenieros, licenciados, desempleados, amas de casa, choferes, estudiantes, archivistas, geeks o wanabees. No somos nadie y somos uno; somos la sociedad digital.

Mi reciente visita a Campus Party México (si no saben qué es vean este video) me mostró un mundo del que tenía mucha idea pero que nunca me había metido de lleno. Ver a más de 6,000 personas encerradas en un recinto haciendo algo que en otras épocas hubiera levantado muchas cejas fue en verdad impresionante. Decenas de mesas enormes con cables saliendo de todos lados con miles y miles de personas conectadas simultanemente, compartiendo contenidos, algunos bajando otros, otros jugando en línea, muchísimos escuchando, bebiendo las palabras de los conferenciantes, disfrutando de cosas tan absurdas como la manera de configurar un firewall o el mejor modo de cablear una computadora enfriada por aceite mineral.

Ellos, nosotros somos la sociedad digital, los que nos encontramos todos los días en las redes sociales -a pregunta expresa de un ponente, quien no tuviera Twitter que levantara la mano, nadie la levantó-, los que comprtimos desde lo más interesante hasta lo más banal, los que no nos gustas que las estrellitas de radio, TV, prensa y cine pretendan utilizarnos como vehículo comercial de sus productos. Nosotros somos la sociedad digital.

Y no estamos locos, ni estamos alienados ni somos unos raros que solo vivimos en las pantallas y en los teclados. Somos un hervidero de ideas, muchas inoperantes por las condiciones economicas y culturales de México, de proyectos que con poco dinero podrían cambiar la vida de mucha gente -recuerdo una computadora que a la vez era escritorio, desarrollado por estudiantes de la Universidad de Cuautitlán Izcalli, ideal para casas de interés social-, de una pasión por la tecnología y con la creatividad que sólo la estrechez económica puede dar. Eso somos en la sociedad digital.

Pero como en toda sociedad nos criticamos, nos bloqueamos, nos agredimos, nos descalificamos. Muchos pretenden ser lo que no son y otros no pueden ser lo que pueden llegar a ser. Tenemos rencores, disputas absurdas, cotos de poder. Nos seguimos tratando como en la escuela, cuando el nerd no dejaba copiar a sus compañeros, con la diferencia que hoy tenemos que ser la sociedad más abierta a la innovación y a las ideas, a compartir y promover el conocimiento. No podemos ser tan mexicanos (y no me reclamen, ya saben a que me refiero) si queremos ser parte de la sociedad digital global.

Tanto acceso con tan poca visión nos va a mantener al margen de una corriente que en todo el mundo está arrasando y aquí nomás no termina de despegar.

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La vida desde el nopal

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Hoy estuve presente en un evento organizado por la Secretaría de Economía, cuya invitación me llegó de rebote gracias a un tuitero (me encantaría recordar quién). El objetivo de la reunión era dar inicio a un proceso de selección para empresas mexicanas de animación y desarrollo digital en el que la idea es internacionalizarlas utilizando las facilidades que el gobierno canadiense da a esta industria. (Si alguien está en esta industria específica, con gusto le paso la información). Hasta el Embajador de Canadá en México estuvo presente a pesar de que éramos más de 50 personas.

Mas allá del interés que pudiera llegar a tener en esto, lo que quiero comentar es la abismal diferencia de las ópticas que tenemos entre los dos países en lo que al apoyo gubernamental y a la visión de cómo se debe desarrollar a una sociedad en términos de negocio.

Empiezo con el registro. A pesar que ya lo había hecho en la página, nos obligaron a llenar una forma a mano, no contaban con suficiente material de información y su actitud no era la mejor. Al entrar, me entero que era un desayuno; esto no tiene mucha relevancia y no porque ya hubiera desayunado, sino porque seguramente eso nos quitaría otra hora por lo menos, cosa que sucedió. Después vino la presentación de los encargados de las distintas oficinas por parte de la Secretaría de Economía. Aquí es donde me gustaría detenerme un momento.

Lo primero que realmente me molestó fue el tono condescendiente con el que todos los del gobierno mexicano hablaron, utilizando esos términos de los cuáles, por lo menos yo, ya estamos hartos: poner en alto el nombre de nuestro país, hemos trabajado muy duro pero falta mucho por hacer, los empleos que el país necesita, etc. Un discurso viejo, vacío, sin contenido, que solo demuestra la falta de interés real del gobierno en hacer crecer los distintos sectores de la economía y que tratan de dejar la responsabilidad del crecimiento en manos de extraños o de un grupo de empresarios que se tienen que dar de zarpazos para conseguir financiamiento u oportunidades de negocio.

Tocó el turno al gobierno canadiense y a los oradores. El Embajador dio un esquema muy claro de la situación de Vancouver, de su industria, alcances y de las oportunidades que ahí hay para la industria de la animación. Depués pasaron un grupo de empresarios que no solo dieron su punto de vista acerca de sus negocios en específico, sino que hablaron incansablemente de la manera como el gobierno participa activamente en la economía; el modo como piensan se puede reducir a esto: el dinero de los impuestos se debe utilizar para reactivar las economías locales y las industrias que le pueden dar una ventaja competitiva a las ciudades que deciden volverse focos de desarrollo de estas industrias. ¿Alguno de ustedes conoce algo remotamente cercano en México?

No quiero atacar las iniciativas; por el contrario, voy a hacer lo posible de formar parte de estas. No me queda muy claro qué es lo que acabará sucediendo, si lograré hacer negocios con una empresa canadiense, si me pedirán una cantidad absurda de papeles que nunca les podré dar, si participaré en el programa mexicano para que, según ellos, sea más fácil internacionalizar mi empresa. Lo que si me queda claro es que mientras no nos comportemos a la altura como lo hacen nuestros socios comerciales, trabajando desde la base, desde la educación hasta la comercialización de productos de altísimo valor agregado, no pasaremos de estar en la equivalencia moderna de sentarnos en un nopal a ver los burros pasar.

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La viga en el ojo propio.

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En los últimos días se ha generado una gran discusión alrededor de una nueva ley anti inmigrantes que se está cabildeando en el estado de Arizona y ha encontrado fuerte oposición por parte de los grupos más liberales y apoyo por parte de los conservadores. La gobernadora Jan Brewer, cual moderna nazi, pretende que se legalice la filiación racial como motivo de revisión, bajo sospecha y premisa que las pesonas con rasgos primordialmente latinos se encuentran de manera ilegal en el país.

Bajo esta propuesta de ley, la policía podría revisar y cuestionar a cualquiera que sospeche es un indocumentado; también prevee sanciones hacia aquellos que contraten o transporten trabajadores ilegales. Los defensores de los derechos de los inmigrantes temen que esta legislación siente un precedente en otros estados de la unión americana y cause un efecto dominó que afectaría fuertemente la economía norteamericana y podría generar encono frente a ciertas razas. Si alguien desea ver el texto completo de la ley, lo puede ver aqui.

Más allá de lo deleznable de la propuesta del senador estatal Russell Pearce, que más parece un movimiento político digno de la Gestapo que de un senador de un país de primer mundo, hay varias lecturas que se le puede dar a esto. Por un lado, el resurgimiento de la intolerancia racial y la ultraderecha fascista en Estados Unidos y varios paises de Europa; esto está repercutiendo severamente en la situación de la migración legal e ilegal y por consiguiente en la economía mundial, ya que las remesas son una fuente muy importante de divisas de muchos países, México incluido. Por un lado, que es lo que esgrimen los que están de acuerdo con estas prácticas, el costo de mantener a una población irregular es muy alto y en teoría no hay un retorno en impuestos de los servicios que los ilegles consumen; pero por otro, existe el doble discurso en el que las autoridades están en contra de los trabajadores ilegales y sin embargo siempre encuentran alguien que les de trabajo, al ser mano de obra barata. En esta discusión podríamos estar eternamente y es responsabilidad de las autoridades de cada país no permitir que se lleven a cabo actos de discriminación e intolerancia, con los cuales todos deberíamos estar en desacuerdo.

La otra lectura es la realmente me interesa y esta es las razones por las que los trabajadores ilegales llegan a otros países. Está muy claro que es por falta de oportunidades en sus comunidades. La pobreza, el hambre y las pocas perspectivas de desarrollo son un fuerte expulsor de talento y de mano de obra y ahí es donde radica la raiz del problema. Nadie quiere ser tratado mal, ni como persona de segunda o tercera. Pero muchas veces eso es más deseable que vivir al filo de la navaja sorteando incluso qué se van a llevar a la boca ellos o sus familias. Por eso dejan todo, no or perseguir el sueño americano sino por darle mejores condiciones que, evidentemente, México no les puede ofrecer.

¿Porqué estamos tan atrasados en esto? ¿Porqué después de tantos años seguimos siendo un país exportador de mano de obra? ¿De verdad no tenemos la capacidad de generar aquí los empleos y las condiciones para que nuestra gente trabaje dignamente y se gane el sustento y más? Durante años he escuchado que el gobierno es el que debe generar los empleos. Mentira. El gobierno genera las condiciones, pero los empleos los generan los empresarios. Y bajo el pretexto que no hay condiciones, no hay empresas ni proyectos productivos nuevos, creativos y distintos para poder emplear a millones de personas cada año.

Las condiciones no van a cambiar de la noche a la mañana, si es que cambian. Ya lo dice Cristina Pacheco, aquí nos tocó vivir; pero esto no debe ser una maldición que nos persiga eternamente ni ser el yugo que nos mantenga pobres y atrasados. Por el contrario, es tierra fértil para las ideas, para el trabajo conjunto, para los proyectos valientes en los que nadie cree. Bien dicen que las crisis son épocas de oportunidad, depende del cristal con que se miren. Pues si es así, México, tras casi 40 años de crisis, debería ser el paraíso de las oportunidades.

Tengo dos ideas, a ver quien le quiere entrar.

Idea uno: ¿porqué India tiene el monopolio de los call centers de servicio y apoyo? ¿Porqué no capacitar a una comunidad en Hidalgo o en Chiapas para dar este servicio al mercado de habla hispana? El costo de la renta de una estación de call center es de alrededor de $2,500 USD mensuales por cada cuenta que lleven. ¿De verdad esto no se puede hacer en México?

Idea dos: ¿porqué tenemos tantas tierras desperdiciadas en México? Mi amigo Octavio González desarrolló un proyecto para producir chiles habaneros con hidroponia a petición de otra persona. Además de multiplicar la producción por hectárea diez veces, utilizó muy poco espacio (alrededor de 5 hectáreas) y tuvo una gran idea: lo hizo en Acapulco. Así, redujo de manera importante el costo de transporte, ya que la mayoría de los trailers que van allá regresan vacíos y pudo negociar mejores costos. Está pensando ahora desarrollar este mismo modelo para distintas partes del país. El chile habanero tiene aplicaciones de alta tecnología como cubrir cables de fibra óptica para evitar que se lo coman los roedores, como gas pimienta y otras aplicaciones militares, por ejemplo. De un simple condimento, se puede pasar a productos de gran valor agregado y costo muy elevado.

Ideas sobran; seguramente todos tenemos una. Dinero si hay. Hay empresas y empresarios dispuestos a invertir en proyectos que prometen. ¿No creen que es mejor ver la viga en el ojo propio y hacer algo ya por echar a andar la planta productiva, sin esperar a que el gobierno lo haga? Yo me voy a proponer generar dos empleos este año. Si un millón de empresarios se proponen lo mismo, habría 2 millones de nuevos empleos en el país. No importa el tamaño de la empresa. Importa el tamaño del compromiso.

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México chueco.

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Estamos viviendo en un país chueco. Hoy me doy cuenta que es más importante saber el resultado del juego del Barcelona que el resultado de la economía mexicana. Los temas de fondo del país (cualquiera que estos sean dependiendo de la importancia que cada quién les de) está opacados por un crímen del fuero común, doloroso si, pero no más relevante que cualquiera que haya ocurrido en cualquier esquina del país. Hoy me doy cuenta que hay que aplaudirle a un veterano periodista por haber entrevistado a uno de los más buscados del mundo en vez de exigirle que participe de manera activa en las investigaciones para encontrarlo, condenarlo y encerrarlo.

A las autoridades ni quien les crea y sobre todo, ni quien las apoye. Basta con que cualquier funcionario salga a dar una declaración, la que sea, para que todos salgan con sus opiniones expertas (me incluyo a veces) a pedir su cabeza (me excluyo siempre). Cada vez más los clientes y los proveedores de México son más inexpertos, se dejan llevar solamente por el precio y se les olvida que representan a corporaciones o negocios que son los que crean los empleos en ente país; la irresponsabilidad con la que tratan su trabajo, la falta de planeación y del más mínimo conocimiento de algo distinto a lo que tienen en su escritorio

Los niveles de ignorancia en general son alarmantes, el cinismo de la gente al tratar temas delicados o sensibles raya en lo ridíciulo, el desinterés por aprender asusta. Un balazo a un futbolista es capaz de hacer que gente que debería estar produciendo se pare afuera de un hospital por días a llorar, esa misma gente que después está en marchas y mítines exigiendo servicios, vivienda y trabajo.

Me encantaría ver el día que la gente se reuna alrededor de un empresario a venerarlo como hacen con las estrellas de televisa. Que den gracias a los que siguen creyendo en un país que a todas luces está sostenido por hilos muy frágiles y que en cualquier momento colapsa. Que se hinquen y lloren el día que este empresario decida no seguir creando empleos e invirtiendo en un hoyo sin fondo, sin seguridad física, jurídica o económica. Que se indignen porque tiene que esperar 120 días para cobrar un trabajo urgente y que de todos modos tiene que seguir cubriendo sueldos, prestaciones y servicios.

Estamos en un país chueco, chuequísimo. Se ha ido doblando cada vez más. Y todo llega a un límite. No se nos vaya a romper.

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¿Intolerancia o desinformación?

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http://mormonmatters.org/wp-content/uploads/2009/08/marriage.jpgA partir de la aprobación en la cámara local del DF del matrimonio entre personas del mismo sexo han surgido voces de todos los frentes atacando o alabando la medida. Diversos conductores, periodistas, políticos e intelectuales han externado su opinión, que va desde la intolerancia más pura hasta la indiferencia, ayudando a polarizar la discusión. La iglesia católica dijo lo que tenía que decir. Yo voy a dar la mía.


No creo que la homosexualidad sea la manera más normal de vivir. La naturaleza nos proveyó de un sexo para la reproducción y creo que lo natural es repetarlo. Pero en este momento no estamos hablando de lo que es “normal” o “natural”, sino de lo que es legal. Y ahí caemos en algo que los mexicanos estamos muy acostumbrados a pasarnos por el estrecho de los Dardanelos, por decirlo de alguna manera.
La decisión personal de con quién se relaciona uno no está regida por la ley. En México, las leyes nos dan esa libertad absoluta, sin restricción de sexo, posición social, altura, peso o algún otro factor. El matrimonio es una institución avalada por el estado mexicano en el que media un contrato del que se derivan derechos y obligaciones de ambas partes. En un principio, lo “normal” era que una de las partes fuera un hombre y la otra una mujer. Hoy, lo “normal” es que hay parejas de todos los tipos, homosexuales entre ellas y que tienen todo el derecho de exigir lo mismo bajo las condiciones de un contrato celebrado ante la ley. A mi nadie me impide asociarme en una aventura conjunta con una persona que tenga preferencias sexuales distintas a las mías o que tenga 15 puntos menos de IQ. Eso sería discriminación según la ley, ya que se está midiendo a una persona a partir de una decisión personal o de una característica física.
Cuando empezamos a medir las cosas desde un punto de vista particular o moral, normalmente logramos la parálisis. Nada se va a mover si dejamos que algo distinto a la ley sea el rasero de las cosas. México está increíblemente atrasado en términos de respeto a la ley y esa es una de las principales razones por las que tardamos años en que las cosas sucedan. Todos pueden tener su opinión y es tan válida como la del de enfrente. Pero la ley debe imperar y si existen razones legales por las que el matrimonio entre personas del mismo sexo sea una realidad, a callar y respetar.
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