Imagen Fundación Germán Sánchez RuiPérezLas posibilidades que se abren frente a los usuarios de las tecnologías digitales en los negocios son cada vez más evidentes. Desafortunadamente, son pocas las grandes empresas que lo ven así y esto se ha convertido en una verdadera Torre de Babel, en la que todos hablan y nadie se entiende.

Hace unas semanas, durante la presencia de Vint Cerf en México, Manuel Rivera, CEO de Grupo Editorial Expansión, comentó que él no sabía de ningún director general de este país que no tuviera en su agenda ver “eso de internet”. Habló también que en un gran porcentaje de los casos, la responsabilidad de ver “lo de internet” caía en manos de gente de sistemas, bajo la premisa que era un asunto técnico y no estratégico. Y así estamos hoy, tratando de hacerle entender a la gente de sistemas que internet no es el diablo, que para que la gente no pierda el tiempo en páginas diversas o platicando en messenger hay que generar interés en el trabajo y no bloquear los accesos; convenciendo a ejecutivos de marketing, de ventas o de alta dirección que la conversación de sus productos se está llevando a cabo, participen ellos o no; intentando que los desarrolladores latinoamericanos creen más soluciones enfocadas a mejorar los procesos de negocio de las empresas en vez de mantenerse al pairo viendo que se hace en otros países.

¿Dónde está el punto de encuentro? Cuando me ha tocado hablar en corto con clientes, con ejecutivos importantes de empresas grandes, se muestran receptivos e incluso algunos aceptan meter un dedo en las procelosas aguas de los medios digitales. Claro que esto lleva una hora de explicarles ejemplos, de mostrarles casos de éxito, de tener su atención indivisa. Prácticamente ninguno conocía a cabalidad el tema, algunos habían visto algo o hecho un esfuerzo aislado y ninguno lo aplica actualmente en sus estrategias diarias de comunicación y comercialización. Como bien lo dijo Rivera, no saben qué es “eso de internet”. Pero por el otro lado, hay una gran comunidad geek que está sobre informada, es usuaria hardcore de cuanta plataforma digital existe y comparte información constantemente. Pero aún de esta gran comunidad, solo hay un pequeño grupo que logra establecer ese vínculo real con un cliente, que lo ha involucrado en este tema y que genera una gran cantidad de contenido constante y útil para sus estrategias.

Ser evangelista en los medios digitales no se circunscribe a demostrarle a los demás cómo sabe uno del tema. Se debe ampliar forzosamente a la vida real, a los problemas que las empresas están teniendo y a dar soluciones que muevan más cajas del anaquel, que mejoren la percepción y la satisfacción del consumidor. Es necesario crear una industria. Los promotores del usos de las tecnologías de la información deben ser punta de lanza en esta labor. Google, lo que queda de Yahoo, Microsoft, Apple, Blackberry, Nokia, Sony Ericcson, Telcel y (llena tú el espacio) son interlocutores y corresponsables directos de mostrarle a las grandes empresas que ayer empezó el futuro y que afuera hay miles de personas con talento para ayudarlos a desarrolar. Y esas miles de personas que están afuera deben, en muchos casos, bajarse de su pedestal de expertos y acercarse a los empresarios para que puedan entender que los bits y bytes se pueden convertir en pesos y centavos en sus cajas registradoras.

Vamos por una cultura digital en la que todos hablemos el mismo idioma.

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