Negocios

El negocio del video, primera parte.

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Hace unos días decidí dar un giro a este blog, que tantas satisfacciones y sin sabores me ha traído y compartir algunas de mis experiencias en el mundo de la producción audiovisual corporativa, en la que cumplo 17 años en 2013. Algo habré aprendido que le puede servir al que quiere seguir por este tortuoso camino.

Este es el primero de una serie de posts en los que intentaré des construir los puntos que considero importantes del negocio de la producción de video y especialmente del mercado corporativo. Espero que les sirva y estoy a sus órdenes si puedo ampliar sus dudas.

¿Qué tiene de especial el mercado corporativo?

Este puede ser un buen comienzo. Para todas ustedes, criaturas creativas y vanguardistas que andan allá afuera, les quiero quitar, para abrir pista, la ilusión. Con sus contadas excepciones, el mercado corporativo no requiere de grandes e innovadoras ideas: requiere resultados. Esto fue durante los primeros años que me dedique a esto una fuente inagotable de frustración -yo venía del mundo de la publicidad, así que el chiste se cuenta solo.

Los clientes corporativos no tienen ni tiempo ni humor para contar chistes, hacer pensar a sus públicos o construir tensión para entregar el mensaje. Normalmente, presentan sus ideas en foros complicados, como convenciones, juntas de trabajo, presentaciones de ventas, etc., por lo que el tiempos la claridad del mensaje son factores fundamentales para el éxito de una producción audiovisual.

Como dije, esto tiene excepciones y esas son las más interesantes; no por que ahí se pueda vaciar el artista que seguramente llevan dentro, sino porque ahí se encuentra el verdadero reto y es donde tiene que sacar a relucir su título de Comunicación del CECC. El mundo corporativo tiene como principal objetivo los resultados del negocio, por lo que si se permite licencias creativas en sus producciones audiovisuales estas tienen que estar dirigidas al resultado del negocio. Plain and simple. Y convertir ese texto aburrido, lleno de números y planes comerciales en un doblaje coherente, simpático y con sentido, en una parodia de un popular programa de televisión o en un look alike de un canal para que comunique, divierta y sobre todo, deje claro el objetivo de negocio, es algo que lleva muchos años de trabajo, conocimiento del lenguaje, de los términos, de competencia, productos, finanzas, estrategia, etc. Para que me lo entiendan, no es enchílame esta gorda y me la empujo, pues.

Para cerrar esta primera entrega, les daría a los aspirantes a entregar sus horas laborales y su creatividad a este mercado las siguientes recomendaciones:

1. No crean que hacen vídeos. Eso es lo de menos. Lo que he aprendido es que siempre hay alguien que los hace mejor que yo. Pero también se que nadie se dedica a conocer el negocio de mi cliente como yo y esa es mi ventaja competitiva.

2. Sean curiosos. Vayan al súper. Lean las etiquetas y sepan a que empresa pertenecen. Pongan atención en anuncios exteriores, revistas especializadas, lean de negocios. Les sorprendería lo que le gusta a los clientes que los conozcas, que sepas de sus productos y lanzamientos.

3. No sean soberbios. A diferencia de la publicidad, aquí el cliente SI sabe lo que quiere. Tal vez no sepa COMO lo quiere, pero para eso están ustedes, lumbreras mías. Ustedes saben un montón de encuadres, iluminación, edición y postproducción, pero no tienen la más pálida idea de lo que es Organic Growth. Y ese dato es lo que le interesa al cliente.

4. No esperen aplausos. En todos estos años, nadie se ha acercado en la calle a decirme: “Oye, tu eres el que hizo la animación de Quiky para la junta con Walmart, ¿verdad?”. Somos héroes anónimos, que trabajamos como burros para presentar tres minutos UNA SOLA VEZ. Como le he dicho a la gente que a lo largo de los años ha trabajado conmigo: nosotros hacemos tortillas de harina. Algo muy rico que se acaba muy pronto y que sale en serie. Si quieren premios, hagan cine o anuncios. Aquí no es el lugar.

5. Sean precisos. Habrán notado las altas en el punto anterior. De verdad. El 95% de nuestro trabajo es desechable. Se ve en una junta de trabajo y ya. No tenemos oportunidad de dar dos veces el mensaje y hay que tomar en cuenta que en una convención el espectador promedio puede ver hasta 30 vídeos y 500 slides de Power Point en un día de trabajo. La hechura es muy importante, pero el mensaje es el rey.

Hasta aquí esta entrega, en breve hablaremos de otros temas relacionados.

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El salario del miedo

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Para aquellos que no tienen edad suficiente y no reconozcan la frase con la que intitula esta participación, es de una película de los 50s ó 60s en la que un grupo de compas tenían que transportar una más que peligrosa e inestable carga de nitroglicerina a través de caminos del viejo oeste, en una carreta de mulas, perseguidos por indios, malechores y cuatreros y con el ejército enemigo pisándoles los talones.

No recuerdo cual fue el desenlace de la película -supongo que varios murieron en el proceso y al final hubo un héroe. A lo que voy con este símil es a lo que he sentido en los últimos meses en mi vida laboral.

Tengo que confesarlo; soy empresario. Si, ya se, pertenezco a esa estirpe maldita que se supone que está sangrando al país a costa de los pobrecitos trabajadores. Empecé en 1999 y no pienso dejarlo a menos que de verdad exista una emergencia en mi vida. Amo lo que hago y con eso me basta.

Lo que ha sucedido en los últimos meses ha sido un desencanto enorme al respeto que nosotros, pequeños emprendedores, deberíamos tener frente a nuestros clientes. Con honrosas excepeciones, nuestros clientes cada vez exigen más y entregan menos. Nos hemos convertido, casi todos los pares que conozco, en su fuente principal de financiamiento. ¿Para que quiero que me preste un banco, si tengo a toda esta bola de babas aceptándome pagos a 120 días? Y ni se nos ocurra pedir un anticipo; es suficiente para que nadie te vuelva a llamar, con el pretexto que eres “problemático” por lo menos.

Las curvas de aprendizaje que tenemos como proveedores son rápidas y escabrosas. Por alguna razón, los ejecutivos piensan que sabemos absolutamente todo acerca de su empresa, su producto, sus políticas, sus tiempos, su filosofía empresarial y personal, etc. Cada vez que hay un error, mágicamente es nuestro. Y ni se te ocurra reclamar. Siempre tienen presta la frase “pues el cliente soy yo y allá afuera hay cola para hacer lo que tu haces”. No hay respeto ya a la experiencia que aportamos, a los vacios que llenamos, a la pasión que le ponemos. Simplemente, nos estamos volviendo desechables.

Ya se que me estoy quejando demasiado y que hay gente que mataría por tener su propio negocio; ser “dueño de su tiempo”. Esto entrecomillado, ya que nuestro tiempo ahora es de muchos. Pero bueno. Mi punto principal es la falta de certeza que como empresarios tenemos en México. Los bancos no nos prestan, los clientes no nos pagan lo que vale nuestro trabajo, cualquiera se puede desaparecer sin dejar rastro y dejarte colgado con proveedores, salarios, utilidades. Para ellos, 200 ó 300 mil pesos no significan mucho. Para nosotros es la sangre para el crecimiento; dejamos horas, hijos, familias, parejas, relaciones, canas, sangre, sudor y almorranas en nuestras oficinas para salir adelante.

Hoy que estamos en época electoral, me encantaría dejar de escuchar toda esa palabrería hueca enfocada a los programas sociales. Eso solo sirve para dar limosnas y comprar fidelidades. Los candidatos prometen su famoso ya millón de empleos al año. Yo no se cómo le piensan hacer, ya que somos nosotros y nadie más los que generamos esos empleos. Y mientras no tengamos certeza y un plan de acción real para que los empresarios tengamos un marco jurídico que nos permita ejercer nuestrs derechos a la retribución justa y pronta, son palabras que se las lleva el viento. No me ayuda en nada que lo que pago de impuestos se vaya en regalarlo en útiles escolares de los niños de Nacozari. Ya pago los de mis hijos y cada vez me cuesta más trabajo.

Y ya me voy, porque son las 3 de la mañana en sábado y tengo que entregar un video.

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La Agencia Virtual: 10 años

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Hoy, 13 de Agosto de 2011, La Agencia Virtual, el proyecto de vida que decidi seguir, cumple 10 años de constituido como una entidad legal. Pero la historia se remonta a unos años atrás.

La Agencia Virtual nace como la idea de un flojo profesional – lease yo – para hacer un negocio. Acababa de salir de trabajar de Qualli, que en su momento era una de las postproductoras más importantes de México y decidí tomarme un tiempo para mi, lo que se volvió un año sabático. Durante los anteriores 10 años, había sido publicista, trabajando en Coca Cola, en Multivisión y como director creativo en Bozell. Por no quedarme fuera de la jugada, tuve una idea. Quería crear la agencia de publicidad más grande del mundo, en la que todos los participantes eran freelance y concentrando al talento más importante del medio. Bajo el principio de “en la publicidad todo mundo freelancea”, la idea tenía algo de sentido. Pero los clientes mexicanos, por lo menos en 1996, querían que su agencia estuviera en un edificio muy lindo de Polanco o de Bosques de las Lomas y le daban más valor a eso que a una buena idea o estrategia. No estoy muy seguro que esto haya cambiado fundamentalmente, ya que desde esa experiencia no he vuelto a participar en el mundo de la publicidad.

¿Cómo me empecé a dedicar a la producción, actividad que no me encantaba e incluso me aburría un poco? Una de mis funciones en Qualli consistía en atender clientes especiales, como asociaciones y empresas del grupo – Qualli pertencía a Televisa. Estos, invariablemente, necesitaban hacer un video. Y a mi, por mi linda cara, ya que mi experiencia en esto era limitada, me encargaron esta tarea.
Al salir a buscar nuevos clientes, yo llegaba con mis ideas geniales que iban a cambiar el rumbo de la publicidad (recuerdo que una vez llegué a Cinemark a ofrecerles una promo cruzada con Catsup La Costeña, que consistía en hacer parecer que los cines estaban cubiertos de catsup o_O) y a cambio me decían: “¿tú no eras el de los videos de Qualli? Pues necesito un video”. Yo, con el fastidio y la soberbia de mis diez años de creativo publicitario, aceptaba a regañadientes. Regaño que duró hasta que empecé a cobrar y me di cuenta que esto si era negocio. Y sobre todo, que había muy poca gente capacitada y sobre todo, dispuesta a producir video corporativo de calidad.

Los videos los hacía empresas de eventos que habían acumulado equipo de producción y postproducción y que, por no tenerlos ociosos, incluían en sus servicios la producción del video del cliente. De ahí salieron joyas, que todas empezaban con una toma de los volcanes o del Angel de la Independencia y un locutor, generalmente Pepe Lavat, que decía algo como “México, país de contrastes y bellezas, lugar que en 1947 vió nacer a Pelitos SA, empresa 100% mexicana, cuyos firmes valores y visión de bla bla bla bla…”. Solo le cambiaban el logo y el nombre de la empresa y listo. No aportaban nada.

Los otros participantes en este mercado eran, o casas productoras de comerciales que tenían bajos ingresos y querían emparejarse produciendo lo que sea o gente muy joven que empezaba y que, con todo respeto, no tenía idea que estaba haciendo. El común denominador es que ninguno de estos participantes estaba interesado en lo único que le importaba al cliente: el negocio. Estaban inmersos en la parte creativa – en el caso de las casas de comerciales – o en sacarse el problema de encima – en el caso de los productores de eventos. Y para mi, esto era un terreno fertil para hacer un buen negocio.

Hoy, La Agencia Virtual ya no es tan virtual. Me quedé con el nombre sólo porque me gusta, pero hay mucho más que buenas ideas. El equipo que me ha acompañado por varios años, los que han pasado por ahí, los clientes que nos han dado su dinero se reflejan en más de 3,000 videos terminados, desde producciones con tomas aéreas y dos semanas de grabación por el país hasta videomemorias de eventos, viajes nacionales e internacionales, cientos de lanzamientos, convenciones y videos de empresa. Pero sobre todo, hemos creado una red de confianza. Hemos hecho muy buenos amigos.

Estoy feliz por esto. Muy feliz.

Comenten, aporten y pónganle unas velitas al pastel.

La fantasía consensuada

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Otra vez es Julio en la ciudad de México. Y otra vez, igual que el año pasado, miles de geeks se reúnen alrededor de su fogata digital para conectarse por una semana completa en el Campus Party México 2011. Los registros dicen que son alrededor de 7,000 campuseros, y en palabras de Paco Ragageles, dueño y señor de CP, es el “más bestia de la historia de todos los campus”.

Hasta donde alcanza la vista, uno ve mesas y mesas con miles de conexiones. En el centro, un enorme servidor que nutre de información a los ávidos campuseros. En el perímetro, se llevan a cabo conferencias que van desde modding hasta software libre. Conforme pasan los días, los campuseros comienzan a perder el interés en la conexión virtual y empiezan a interesarse en la conexión humana. Ven al campusero de al lado, se sonríen, geekean. Se sacan conocimientos uno frente al otro como magos sacan liebres de sus chisteras, en un duelo de bits y bytes.

Al entrar se siente una vibra muy especial. La concentración de talento y conocimiento es abrumadura. A donde uno voltee hay un grupo interesante que conocer, gente con la cual platicar, ideas que absorber. Y esto, desde mi punto de vista, es una de las escenas más tristes de lo que sucede en México.

Ver tanto talento concentrado y desperdiciado me da para abajo mal. Muy mal. Vienen conferenciantes internacionales a platicar de los grandes éxitos que la vida online tiene en otras latitudes y a mi no me causa más que tristeza. La realidad que viven estos gurús, estos expositores de la modernidad, no puede estar más alejada de la nuestra. Y no porque no haya talento. Es porque en México no existe el financiamiento.

Les he platicado que yo tengo una casa productora de video. Nos va bien, tenemos buenos clientes, afortunadamente no paramos de trabajar. Pero de vez en cuando, es necesario hacer una inyección de equipo o de gente que tiene que salir de las propias arcas de la empresa y el flujo de efectivo no siempre es el mejor. Mi negocio cumple 10 años este año, no tenemos deaudas, es muy claro lo que hacemos, tenemos en nuestra cartera a varios de los clientes más importantes de México. Y sin embargo y a pesar de todo esto, nunca hemos sido capaces de conseguir un peso de financiamiento por parte de una institución bancaria. Y miren que lo hemos intentado. Si eso nos pasa a nosotros, una típica PYME mexicana, con experiencia y solidez, ¿qué podría esperar un grupo de jóvenes, con el cerebro lleno de buenas ideas y los bolsillos llenos de aire, para poder empezar un negocio online en serio?

Porque lo que yo veo de los negocios online en nuestro país no es más que buenas intenciones y muy pobres resultados. No hay una sola tienda online en México que funcione bien. Los que tienen sus “negocios” en internet son páginas en las que tratan de vender publicidad al juntar a un grupo de cuates para generar “contenido”. Las agencias grandes de comunicación y publicidad están generando “estrategias” en las que le venden unas cuentitas de vidrio a grandes clientes con resultados ridículos, bajo el pretexto de “participar” en la web 2.0.

¿Porqué, me pregunto, con todo el talento que tenemos concentrado en eventos como Campus Party, no somos capaces de generar un proyecto grande? Twitter, Facebook, WordPress, Google. Todos son proyectos que han salido de mentes universitarias, pero que en algún momento se tuvieron que financiar y financiar en serio. Hoy, Facebook es no solo el ditio de internet más visitado después de Google: es la marca que vale más en el planeta. Nada mal para un estudiante. Muy bien para el banquero o inversionista privado que no solo tuvo la visión, sino los huevos de aventarse a sacar uno o dos millones de dólares y apostar en la idea de un chamaco.

Platicando con Mónica Morais de Rugeek me comentaba que gran parte de los negocios y de la programación se está yendo a Argentina, y que nos estamos convirtiendo en un desierto. No puedo estar más de acuerdo con ella. Si la gente del dinero no voltea pronto sus ojos a la gente con talento, vamos a estar en graves problemas en breve. Otros países, como Argentina o la India lo entendieron hace tiempo y están llevando la batuta en lo que a tecnología se refiere.

Estamos inundados de talento. No dejemos que vivan en una fantasía consensuada, en la que todos saben mucho y ahi se acaba todo. Podemos ser una potencia mundial. Hay que financiar nuestro futuro.

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#clientepitero: El Regreso

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Tras una excursión de varias semanas por los procelosos caminos del exceso de trabajo, regreso a mis actividades normales (tuitear y escribir). En este último periplo, tuve la oportunidad única de reencontrarme con #clientepitero. ¡Ah, cómo extrañaba yo sus necedades, sus incoherencias, sus groserías y su falta de profesionalismo!

Ya tenía tiempo que no trataba con #clientepitero. No por eso la memoria de sus métodos de trabajo se ha diluído; al contrario, cada vez se hace más presente y empeora conforme pasan los años. Afortunadamente, la relación con ellos ya se acabó. Ellos aún no lo saben, pero ya se enterarán.

#Clientepitero no es único. Ojalá. El mundo está plagado de ellos y mi responsabilidad es mostrarlos tal cual son: empresas que funcionan como dinosaurios, con mucho cuerpo y muy poca cabeza. Son empresas que no respetan la experiencia y el conocimiento de sus proveedores, lo que tenemos años especializándonos para poder eser expertos y ofrecer un buen servicio. Una buena manera de identificar a #clientepitero es darte cuenta cuál de tus clientes es el que siempore te da problemas, siempre salen mal sus cosas, siempre hay diferencias de presupuestos. A esos clientes, húyeles como a la rabia. Son #clientepitero

La última de mi #clientepitero es pensar que porque medio hicieron una de las cosas que hacían contigo y medio les salió, tienen, primero, la capacidad de hacerlo ellos. Y segundo, el derecho de reclamarte por cada uno de los pequeños errores que van sucediendo en el camino. Como #clientepitero no tiene idea de los procesos de trabajo de sus proveedores (hemos hablado en otros momentos de su proverbial ignorancia), no está en sus capacidades comprender que si tu ingresas mierda en un sistema, seguramente no te entregará flores. Sus flujos de procesos y entrega de información son tan deficientes que no sabe que está mandando, que es urgente, que es importante y cómo debe entragar sus cosas. Y además, reclama.

Proveedores como yo trabajamos con información que debemos transformar en algo que no tiene nada que ver con la información original. No somos un proveedor común. Si vendiéramos kilos de cartón, estaría de acuerdo en la mitad de las cosas que estes #clientespiteros reclaman. Pero no podemos ser tratados como gente que vende tangibles. Nuestros clientes tienen la responsabilidad de saber qué es lo que están pidiendo, cuales son los tiempos y los costos de hacerlo. Es lo mínimo que una empresa debería pedir a “ejecutivos” que pretenden saber y que solo ladran mucho y creen que sus dizque políticas de terror funcionan.

Yo le huyo a los #clientespiteros. Tengo de vez en cuando la mala fortuna de cruzarme con uno y a veces no lo identifico a tiempo y me enredo en un proyecto que se que tengo que terminar pero con un costo de hígado y bilis muy alto.

#clientepitero. Un favorcito. No nos hagas perder el tiempo. Si puedes hacer nuestro trabajo, contrátate a ti mismo. Es más facil y nos vas a tener a todos más contentos. Ahora, si quieres que te ayudemos, abre tu mente, abre tus oídos y cierra tu boca. Escuchar a tus proveedores te va a hacer más sabio, que hagas mejor tu trabajo y vas a repartir riqueza. Y en una de esas, hasta amigos puedes hacer. A mi me pasa todos los días.

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Ecotweet, ayudando al mundo un twitt a la vez

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Ayer tuve la oportunidad de asistir,invitado amablemente por @isopixel, a la presentación formal de Ecotweet (www.ecotweet.com), una plataforma que utiliza Twitter para lograr la reducción de la huella de carbono de los usuarios que deciden utilizarla. Ecotweet es una empresa de PlanetUp, la cual se dedica a la compra de bonos de carbono en los mercados internacionales para utilizarlos en proyectos verdes, especialmente en la reforestación y en energía eólica.

EcoTweet es un original de cliente web de Twitter que pretende concienciarnos sobre la necesidad de frenas el cambio climático, donando pequeñas cantidades de dinero cada vez enviamos un tweet desde él. PlanetUp.

La integración de redes sociales en la conservación del planeta no ha ido más allá de el activismo que se detona a través de ellas. Lo interesante de Ecotweet es la liga que se hace entre la inversión publicitaria en la red y la utilización directa de estos recursos en proyectos reales y tangibles. El funcionamiento básico es entrar en la página (la que se encuentra en una versión Beta, no se me asusten si les faltan funciones) y actualizar los estátus desde ahí. Al estar identificado por IP, Ecotweet la registra y dedica una pequeña parte de sus recursos, obtenidos de dinero destinado a publicidad online, a un proyecto de conservación en la zona geográfica de la actualización. Se tiene pensado ampliar el alcance a otras redes sociales como Facebook y a generar aplicaciones móviles para Smartphones. Por lo pronto solo se puede hacer desde web.

Ecotweet no es la solución, es un hecho. Pero es definitivo que nos tenemos que preocupar por nuestro planeta; la suma de todas las acciones, desde no tirar basura, reciclar, utilizar menos nuestros vehículos y apagar focos hasta actualizar nuestro status de Twitter via Ecotweet aumentarán la posibilidad que no suframos un desastre ecológico que nos podría llevar a la extinción. Cada pequeña acción cuenta.

Si quieren más información acerca de Ecotweet o de PlanetUp, sigan en Twitter a Ian Wolff encargado en México de esta iniciativa.

Comenten, aporten y reciclen.

La vida desde el nopal

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Hoy estuve presente en un evento organizado por la Secretaría de Economía, cuya invitación me llegó de rebote gracias a un tuitero (me encantaría recordar quién). El objetivo de la reunión era dar inicio a un proceso de selección para empresas mexicanas de animación y desarrollo digital en el que la idea es internacionalizarlas utilizando las facilidades que el gobierno canadiense da a esta industria. (Si alguien está en esta industria específica, con gusto le paso la información). Hasta el Embajador de Canadá en México estuvo presente a pesar de que éramos más de 50 personas.

Mas allá del interés que pudiera llegar a tener en esto, lo que quiero comentar es la abismal diferencia de las ópticas que tenemos entre los dos países en lo que al apoyo gubernamental y a la visión de cómo se debe desarrollar a una sociedad en términos de negocio.

Empiezo con el registro. A pesar que ya lo había hecho en la página, nos obligaron a llenar una forma a mano, no contaban con suficiente material de información y su actitud no era la mejor. Al entrar, me entero que era un desayuno; esto no tiene mucha relevancia y no porque ya hubiera desayunado, sino porque seguramente eso nos quitaría otra hora por lo menos, cosa que sucedió. Después vino la presentación de los encargados de las distintas oficinas por parte de la Secretaría de Economía. Aquí es donde me gustaría detenerme un momento.

Lo primero que realmente me molestó fue el tono condescendiente con el que todos los del gobierno mexicano hablaron, utilizando esos términos de los cuáles, por lo menos yo, ya estamos hartos: poner en alto el nombre de nuestro país, hemos trabajado muy duro pero falta mucho por hacer, los empleos que el país necesita, etc. Un discurso viejo, vacío, sin contenido, que solo demuestra la falta de interés real del gobierno en hacer crecer los distintos sectores de la economía y que tratan de dejar la responsabilidad del crecimiento en manos de extraños o de un grupo de empresarios que se tienen que dar de zarpazos para conseguir financiamiento u oportunidades de negocio.

Tocó el turno al gobierno canadiense y a los oradores. El Embajador dio un esquema muy claro de la situación de Vancouver, de su industria, alcances y de las oportunidades que ahí hay para la industria de la animación. Depués pasaron un grupo de empresarios que no solo dieron su punto de vista acerca de sus negocios en específico, sino que hablaron incansablemente de la manera como el gobierno participa activamente en la economía; el modo como piensan se puede reducir a esto: el dinero de los impuestos se debe utilizar para reactivar las economías locales y las industrias que le pueden dar una ventaja competitiva a las ciudades que deciden volverse focos de desarrollo de estas industrias. ¿Alguno de ustedes conoce algo remotamente cercano en México?

No quiero atacar las iniciativas; por el contrario, voy a hacer lo posible de formar parte de estas. No me queda muy claro qué es lo que acabará sucediendo, si lograré hacer negocios con una empresa canadiense, si me pedirán una cantidad absurda de papeles que nunca les podré dar, si participaré en el programa mexicano para que, según ellos, sea más fácil internacionalizar mi empresa. Lo que si me queda claro es que mientras no nos comportemos a la altura como lo hacen nuestros socios comerciales, trabajando desde la base, desde la educación hasta la comercialización de productos de altísimo valor agregado, no pasaremos de estar en la equivalencia moderna de sentarnos en un nopal a ver los burros pasar.

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El extraño retorno de #clientepitero

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De entrada y antes que me digan algo: si, soy un hocicón. Prometí no volver a trabajar con #clientepitero y lo estoy haciendo. No tengo más razones que mi deseo incontenible de volverme rico lo más pronto posible y la esperanza de lograr mejorar los métodos de trabajo de los ejecutivos de las empresas para con sus proveedores. Pero como soy un ser en busca constante de la sabiduría, les quiero compartir mis hallazgos de este último asalto.

No todo el #clientepitero es pitero. Había tratado con un área que evidentemente no hace constantemente el servicio que yo les presto. En esta ocasión, estoy tratando con el área que se especializa en estos menesteres y si hay una gran diferencia en el trato y en la manera de pedir las cosas. De ahi se deriva mi primera recomendación. Si vas a tener a alguien pidiendo cosas, de menos capacítalo o que se asesore con un experto interno. Si no existe un experto interno, confía en la experiencia de tu proveedor de cómo se deben hacer las cosas.

Se es #clientepitero de la cabeza para abajo. Tras un análisis transaccional de los usos y costumbres de #clientepitero pude llegar a esta conclusión. El cerebro de la organización determina el comportamiento de la misma. Las altas esferas van a enseñarle a los miembros a moverse de acuerdo a sus necesidades y a portarse en consecuencia. Entonces, como no se le pueden pedir peras a un olmo, no se le puede pedir a una organización que sea amable, inteligente o arriesgada si la dirección no lo es. No se tiene fuera lo que no se lleva dentro.

No le hago feo al dindero, pero si es desgastante. Por eso, les prometo una cosa. De mi cuenta corre que estos compadres dejen de ser #clientepitero no solo por mi bien sino por el de todos los demás que desean ingresar a sus filas de proveedores. Soy un santo, lo se.

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Si lo que quieres es ser #clientepitero..

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No, no estuve con #clientepitero. Me prometí no volver a trabajar con él a menos que se alineara a mi método de trabajo y como eso no va a pasar, pues ni modo, nos perderemos mutuamente el placer de acabarnos el hígado. Pero en esta ocasión tuve el encuentro cercano del tercer tipo con un cliente que cubre otroas caracterísiticas del #clientepitero y que peligrosamente está al borde de desbarrancarse hacia esta terrible actitud. Por eso me voy a dar a la tarea de identificar algunos de los puntos que observé y que pueden volver a la oveja en lobo en un santiamén.

Primero, si eres #clientepitero en ciernes, dudas. Mucho, todo el tiempo y de todo. A todos les preguntas, de todos tomas opinión, a nadie escuchas y cuando decide tu jefe te dice que hagas lo primero que habíamos propuesto y todo va para atrás. Este método de trabajo no solo es desconcertante. Es muy desgastante para tus subordinados, para nosotros los proveedores y para los que dependen de nosotros, sin contar también el desperdicio de tiempo y de recursos. Por favorcito. Decide. Me cae que no pasa nada. Es más. Para eso te pagan.

Segundo. Si eres cuasi #clientepitero no supervisas. Medio escuchas lo que le dicen, de pronto opinas en el proceso, entiendes lo que quieres y con esto te “formas” una opinión y sobre eso dizque llevas el proyecto. La verdad es que solo entorpeces, porque no te metes de lleno al proyecto, tomas decisiones sobre lo ya decidido, detienes una cadena de producción y todo esto nomás por encimita. Además, es increiblemente molesto tener que pensar por los ti y si a mi no me supervisas, pues supongo que o confías en mi o sabes perfectamente lo que quieres. Desafortunadamente, la experiencia me dice que esto no es así.

Tercero, si deseas ser #clientepitero tienes que ser poco claro en tus indicaciones. No hay nada peor que tratar de leerte la mente, sobre todo cuando el tiempo se empieza a convertir en un factor. Ya le he platicado que gran parte de mi trabajo está enfocado a producciones en vivo durante congresos y convenciones. No hay toma dos. Solo tenemos una oportunidad para impactar al público y si no tenemos como proveedores perfectamente claro qué es lo que tenemos que decir, estamos en un verdadero problema, ya que al final, como nosotros somos “los expertos”, la culpa de la mala comunicación siempre será nuestra.

Por último, para efectos del presente, si lo que quieres es ser #clientepitero, no leas, no vayas al cine, no tengas idea de lo que pasa en el mundo y deja que todas tus referencias sean lo más comunes posibles. De esa manera, me podrás volver a pedir una canción motivacional como We are the Champions o Carros de Fuego, me dirías que quieres que en tu video aparezcan bullets y me mandarías las fotos en Power Point. Esto no solo reduce la calidad de tu producto y tu mensaje, sino que te hace quedar mal frente a tu audiencia en casoq eu te encuentres con un proveedor que vibre con estas cosas quete acabo de decir. En pocas pero contundentes palabras, métele nivel.

Ya hay suficientes #clientespiteros en el mundo. Si ves que tienes síntomas, ve con el doctor. Estudia, aprende a tomar decisiones, entiende las cosas que estás pidiendo y escucha a los expertos que contratas y que te cuestan un platal. Ayúdanos a ayudarte.

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La verdad detrás de #clientepitero (Parte 2)

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Retomando el ya famoso (jaja, ojalá) tema de #clientepitero, voy a analizar algunos de sus aspectos más execrables. Recuerden, esta es solo una guía de comportamiento y de identificación para mejorar las relaciones con ellos.

Ya había yo indicado que #clientepitero es desorganizado, roto, soberbio e ignorante de los aspectos básicos de lo que solicita y que no tiene respeto por el tiempo de los demás. Por si esto fuera poco, le quedan algunos conejos que sacar de sus chisteras.

#clientepitero es sorpresivo. Le encanta mantener el suspenso de lo que realmente quiere hasta el último momento. No por un espíritu de aventura, sino porque es muy visual y le encanta que le propongan con productos terminados sin tomar en cuenta el costo que esto implica. #clientepitero te obliga a ser ineficiente, solucionando sobre las rodillas lo que debió él de haber planeado, pensando que la infraestructura de sus proveedores es mejor que la que él tiene. De aquí viene la siguiente caracterísitica.

A #clientepitero le encanta trasladar la responsabilidad y no en el buen sentido de la palabra. Como no se preocupa en saber, simplemente avienta las cosas cuando uno no tiene ya margen de maniobra y al final, si algo resulta mal, siempre será la culpa de proveedor, porque “nosotros somos los expertos”. Expertos si, magos o adivinos no. Es muy dificil saber más de su negocio que ellos y si no ayudan pues menos. De ahí que he acuñado una de mis más gloriosas frases

“Tu urgencia no es necesariamente mi emergencia”

Así es. Tapar ineficiencia con extrema exigencia es un error. Estamos en el mismo equipo, ¿no?

Para cerrar este catártico capítulo, #clientepitero es grosero. De muy cercana mano, leí un correo en el que uno de los peores #clientespiteros de los que tenga memoria le decía a su proveedor (que dicho sea de paso llevaba 8 meses esperando su pago) que el “entendía que la situación estaba dificil, pero el cliente no había firmado el presupuesto {aja} y que si necesitaba dinero, pues él se lo prestaba de su bolsa y que cuando le pagaran pues que se lo devolvía”. Perdón, pero esto no se hace. Si #clientepitero piensa que para nosotros trabajar es movernos está equivocado. Hasta la Chilindrina lo decía: valemos mucho y merecemos respeto. Ya quiero ver que como proveedores de productos o servicios nos pongamos así a la hora de entregar. Lo mínimo que esperamos es una reacción igual y en sentido contrario. Esta es la Primera Ley de Newton.

Y ya me voy, que ya me enchilé más.

Comenten, aporten y denuncien a su #clientepitero

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