Hace unos días decidí dar un giro a este blog, que tantas satisfacciones y sin sabores me ha traído y compartir algunas de mis experiencias en el mundo de la producción audiovisual corporativa, en la que cumplo 17 años en 2013. Algo habré aprendido que le puede servir al que quiere seguir por este tortuoso camino.

Este es el primero de una serie de posts en los que intentaré des construir los puntos que considero importantes del negocio de la producción de video y especialmente del mercado corporativo. Espero que les sirva y estoy a sus órdenes si puedo ampliar sus dudas.

¿Qué tiene de especial el mercado corporativo?

Este puede ser un buen comienzo. Para todas ustedes, criaturas creativas y vanguardistas que andan allá afuera, les quiero quitar, para abrir pista, la ilusión. Con sus contadas excepciones, el mercado corporativo no requiere de grandes e innovadoras ideas: requiere resultados. Esto fue durante los primeros años que me dedique a esto una fuente inagotable de frustración -yo venía del mundo de la publicidad, así que el chiste se cuenta solo.

Los clientes corporativos no tienen ni tiempo ni humor para contar chistes, hacer pensar a sus públicos o construir tensión para entregar el mensaje. Normalmente, presentan sus ideas en foros complicados, como convenciones, juntas de trabajo, presentaciones de ventas, etc., por lo que el tiempos la claridad del mensaje son factores fundamentales para el éxito de una producción audiovisual.

Como dije, esto tiene excepciones y esas son las más interesantes; no por que ahí se pueda vaciar el artista que seguramente llevan dentro, sino porque ahí se encuentra el verdadero reto y es donde tiene que sacar a relucir su título de Comunicación del CECC. El mundo corporativo tiene como principal objetivo los resultados del negocio, por lo que si se permite licencias creativas en sus producciones audiovisuales estas tienen que estar dirigidas al resultado del negocio. Plain and simple. Y convertir ese texto aburrido, lleno de números y planes comerciales en un doblaje coherente, simpático y con sentido, en una parodia de un popular programa de televisión o en un look alike de un canal para que comunique, divierta y sobre todo, deje claro el objetivo de negocio, es algo que lleva muchos años de trabajo, conocimiento del lenguaje, de los términos, de competencia, productos, finanzas, estrategia, etc. Para que me lo entiendan, no es enchílame esta gorda y me la empujo, pues.

Para cerrar esta primera entrega, les daría a los aspirantes a entregar sus horas laborales y su creatividad a este mercado las siguientes recomendaciones:

1. No crean que hacen vídeos. Eso es lo de menos. Lo que he aprendido es que siempre hay alguien que los hace mejor que yo. Pero también se que nadie se dedica a conocer el negocio de mi cliente como yo y esa es mi ventaja competitiva.

2. Sean curiosos. Vayan al súper. Lean las etiquetas y sepan a que empresa pertenecen. Pongan atención en anuncios exteriores, revistas especializadas, lean de negocios. Les sorprendería lo que le gusta a los clientes que los conozcas, que sepas de sus productos y lanzamientos.

3. No sean soberbios. A diferencia de la publicidad, aquí el cliente SI sabe lo que quiere. Tal vez no sepa COMO lo quiere, pero para eso están ustedes, lumbreras mías. Ustedes saben un montón de encuadres, iluminación, edición y postproducción, pero no tienen la más pálida idea de lo que es Organic Growth. Y ese dato es lo que le interesa al cliente.

4. No esperen aplausos. En todos estos años, nadie se ha acercado en la calle a decirme: “Oye, tu eres el que hizo la animación de Quiky para la junta con Walmart, ¿verdad?”. Somos héroes anónimos, que trabajamos como burros para presentar tres minutos UNA SOLA VEZ. Como le he dicho a la gente que a lo largo de los años ha trabajado conmigo: nosotros hacemos tortillas de harina. Algo muy rico que se acaba muy pronto y que sale en serie. Si quieren premios, hagan cine o anuncios. Aquí no es el lugar.

5. Sean precisos. Habrán notado las altas en el punto anterior. De verdad. El 95% de nuestro trabajo es desechable. Se ve en una junta de trabajo y ya. No tenemos oportunidad de dar dos veces el mensaje y hay que tomar en cuenta que en una convención el espectador promedio puede ver hasta 30 vídeos y 500 slides de Power Point en un día de trabajo. La hechura es muy importante, pero el mensaje es el rey.

Hasta aquí esta entrega, en breve hablaremos de otros temas relacionados.

Comenten y aporten.