Solo para recordar la efeméride que motiva este post. El 11 de Noviembre de 2011 perdimos a 8 personas en un accidente de helicóptero, entre los que se encontraba Francisco Blake, Secretario de Gobernación. Es el segundo Secretario que muere en un accidente aéreo en el gobierno de Calderón. Esto ha levantado más de una ceja en todo el mundo. Pero no me quiero enfocar en las posibles causas del accidente. Bueno. Ni siquiera me he tomado la molestia de ver las noticias, por lo que no se más allá del hecho mismo. Me quiero enfocar en el clima prevaleciente y en lo que esto significa para el futuro de México, según mi humilde opinión.

Estamos atravesando por una profunda crisis de identidad como pueblo. La fragmentación brutal de la ideología que hemos sufrido en los últimos años no ha vuelto peligrosamente cínicos. No le creemos a nada ni a nadie. La PGR, el presidente, Twitter, nuestros amigos, dios padre puede bajar del cielo a decirnos misa y no le vamos a creer. Todo está tan revuelto, tan distorsionado, que creemos que un boxeador que disputa un título mundial es limpio y puro, cual moderno Rocky de la raza de bronce y que el otro es un demonio corrupto y que le robaron la pelea por ser mexicano. Perdón, pero eso no solo es ser cínico; es ser pendejo.

Me encantaría poder tener una propuesta concreta para arreglar este espantoso caos en el que vivimos. No la tengo. Lo mejor que puedo hacer es enfocarme en lo que hago y tratar de ser buen ciudadano. Me entristece profundamente el encrispamiento que producen las más mínimas cosas en México. El otro día presencié como dos tuiteros se enfrascaron en una discusión que acabó a mentadas de madre por un comentario de lo más inocente. Y lo peor es que uno de esos dos tuiteros era yo. Me arrepiento públicamente, porque además arrastré a varios por ese camino y no estuvo nada bien. Pero mi punto es que estamos prestos a soltar el hervor y no nos damos cuenta de lo importante y lo esencial, lo que estamos perdiendo como país, que es que todos deberíamos estar del mismo lado y que ese lado se llama México. Y nos perdemos en demostrar quien tiene la razón. Y olvidamos que eso no es importante. Que lo importante es sumar.

No tengo muy claro a donde quiero que vaya esto. Hoy me sentí con la necesidad de escribir y de decir que me siento muy confundido por el momento que está pasando México. Estoy perdido y no se que camino me trajo hasta aquí, como decía la canción. Si tuviera que decir algo, pensaría en limpiar la mente nacional. Me recuerda un poco los peces de Buscando a Nemo, a los que agarra la red y que están condenados a terminar en el sartén. Llega el pequeño Nemo y les dice que si nadan todos al mismo tiempo hacia abajo se van a liberar. Y así lo hacen y se me hace un momento mágico de la película, en la que una multitud ciega y desordenada, con una acción colectiva, se libera del yugo en el que ellos mismos se metieron. No se necesitan mesías, ni poetas, ni políticos, ni chicharitos. Se necesita una chispa, una idea que nos haga voltear a todos al mismo lado. Algo que nos quite lo cínicos de una vez por todas y que nos demos cuenta que solitos le estamos dando en la madre a nuestro país y que poco a poco lo iremos erosionando hasta dejarlo irreconocible.

Por cierto, descansen en paz los del accidente.

No sean malitos. Si alguien sí le encontró sentido a esto, comenten, aporten y corríjanle el estilo.

 

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