Tras algún tiempo de ausencia, retomamos esta bonita costumbre de vaciar las ideas en el blog. Muchas cosas han pasado en mi vida; si las quieren saber, les recomiendo que me mejor me inviten unas cervezas, ya que no suelo ventilar mis asuntos personales así como así.

Pero hoy nos compete algo mucho más importante: el fin del mundo. Como este puede ser mi último post, preferí dejar por escrito, en caso de que sobrevivan los servidores que amablemente hostean estas palabras, mi opinión con respecto a esto.

Cada cierto tiempo, los agoreros de terror nos dicen la hora y el día en el que dejaremos de existir. Hoy, gracias a todos los que participamos de las redes sociales y de los medios digitales, logramos darles una amplificación que nunca hubiera pensado el loco con el cartel colgando en el cuello. Recibimos como verdades absolutas cualquier contenido que pasa por nuestras manos, móviles y computadoras. Las repetimos hasta el cansancio. Como dijo Hitler, mientras más se repita una mentira, más pronto se convertirá en verdad (o algo así).

Nunca he creido en estas maldiciones; estoy convencido que el orden cósmico es perfecto y el día que nos cargue el payaso no tendrá que ver nada con nosotros o con nuestras supersticiones. Pero como hay que que abonar al terror colectivo, les voy a pasar la lista de las cosas que es imprescindible tener para pasar un fin del mundo como Dios manda.

Primero y antes que nada, una conexión móvil a internet. No creo que haya nada más molesto que ver venir una ola de 2 kilómetros de altura y no tener nadie con quien compartirlo. “Estamos a punto que nos cargue la chingada. Pls RT”

Por supuesto, tenemos que tener cerca a todos nuestros políticos. Debemos estar absolutamente seguros que también se van a extinguir, no vaya a ser.

Tener cerca a tu pareja es opcional. Siempre cabe la posibilidad que en el último momento te vaya a decir lo que realmente piensa de ti y esa no es una buena manera de irte.

Yo optaría por estar completamente desnudo cuando el meteorito nos acabe. Por ninguna razón en especial, solo me gusta andar encuerado.

Por múltiples razones que sería banal describir aquí, tener una botella del vino más fuerte y una banderola de Universidad.

Si crees en eso, ten cerca todos tus objetos religiosos. Total, te falta muy poco para ver lo equivocado que estuviste toda la vida.

Definitivamente es un momento de reflexión. Un espejo sería ideal para lograr esto.

Todas las demás cosas que estuvieron acumulando durante la vida, desde sus cepillos de dientes hasta sus iPads, van a desaparecer en unas horas. No vale la pena traer nada de esto. Como desde el principio no valía la pena.

Por último, si se sienten muy exclusivos y no desean formar parte de una orgía de cadáveres sanguinolientos, una cápsula de cianuro siempre es efectiva e indolora. En caso de que no se acabe el mundo, hay muchas personas a las que se las recomendaría de cualquier manera.

Comenten y aporten, en caso de que les alcance el tiempo.

Que tengan un feliz fin del mundo