Un año después.
Se acerca el primer aniversario del blog. A pesar que no ha tenido las visitas que las estrellas de la red tienen (estoy arañando las 7,000 visitas desde su primera versión en WordPress.com), escribirlo ha sido una de las cosas más satisfactorias que me han sucedido en la vida. Y todo esto tiene una razón de ser.
Me refiero específicamente al número de visitas porque ahí es donde puedo partir para medir un impacto. Son 7,000 personas que voluntariamente se tomaron 5 minutos de su día para leer lo que a este compañero le dio a bien pergeñar. Alguna de esas personas fue impactada fuertemente por lo que dije (no es presunción, me lo dijeron y me encantó) y generó un cambio chiquito en su vida, pero cambio al fin. Muchas de las palabras que aquí se han vertido en este año han pasado desapercibidas, pero otras no y esa creo que es la magia de tener acceso a esta maravillosa ventana que es la red.
Estos blogs son como los llamados a misa, si quieres vas y si no, pues no. Casi todos los que escribimos y que no nos leen tantos lo hacemos más por un ejercicio diario o semanal de no olvidar la palabra escrita como el medio ideal para que luego no digan que yo no dije. Me gusta sostener mis ideas y a las palabras se las lleva el viento. Hoy mismo, Javier Matuk decía en Desde el Teclado la permanencia cuasi infinita de lo que se escribe en la red. No podemos echarnos para atrás los que se nos ocurre decir tal o cual cosa de algo o alguien. Y eso es algo que simplemente me encanta debido a mi personalidad sociópata.
¿Qué he ganado con escribir durante un año lo que Simón dice…? Además de algunas enemistades, principalmente de los #clientespiteros del mundo, la enorme alegría de saber que tengo un espacio en el que puedo decir lo que quiera, cuando quiera y cómo quiera y saber que alguien lo está leyendo. Y la mayor de todas es cuando comentan y aportan. Saber que hay alguien que se toma la molestia de escribir un par de líneas o un ensayo (como en alguna ocasión pasó) a partir de una opinión mía, me da la esperanza que hay espacios para el debate, para la confrontación sana de las ideas y para construir a partir de conceptos y no de madrazos.
Gran parte de lo que he escrito y de lo he nutrido este espacio se lo debo a Twitter. Ahí me he empapado de miles de opiniones tanto profundas como banales y que han servido como inspiración para esto. Les quiero agradecer a todos los que, sabiéndolo o no, me han ayudado a plasmar mi retorcida mente aquí.
Hoy tenemos todos la posibilidad de ser escuchados como nunca antes en la historia. Desde un café internet perdido en la sierra hasta la computadora más sofisticada, lo importante, al final, es el que está golpeando las teclas. Estamos en el mejor de los mundos posibles; lo malo es que no nos damos cuenta y utilizamos nuestro ancho de banda para retroceder en lugar de para avanzar. Yo se que no soy el autor que el mundo está esperando, pero me congratulo de hacerme el tiempo para escribir. No solo porque me encanta que me lean, por qué no decirlo, sino porque voy dejando migajas de mi alma cada vez que lo hago. Y nada me podría hacer más feliz.
Comenten y aporten.

Pues 7,001 ¡Felicidades!
bueno viejo, tienes 7,000 … y esos son 6,996 mas que catón. muchas felicidades; yo descubrí tu lugar hasta hace bien poco pero es chido leerte.
saludos.
Felicidades Alex, soy tu fan.