Archive for March, 2010

Bits, bytes y palmeras.

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Ya sabemos que estamos en un mundo interconectado. Y muchos de nosotros (me incluyo) sufrimos ya de estar en un ambiente hiperconectado. Hace varios años, leí una definición de este término que decía que los hiperconectados eran los individuos que recibían por lo menos una llamada a un teléfono fijo, una a celular, un correo electrónico y un fax al día. Por lo del fax se podrán dar cuenta de las fechas en que leí esto y ya desde entonces yo me consideraba en esta categoría. Hoy, con el arribo de la web 2.0, podríamos redefinirlo e incluir redes sociales, blogs, mensajes de texto y cuanta conectividad le quisiéramos incluir.

Ahora que se avecinan las vacaciones, leo en mis redes la preocupación de muchos de manterse en esta vorágine de conexiones en los sitios más recónditos a donde se irán a “desconectar” unos días.

La pura contradicción en los términos me dice muchas cosas; por ejemplo: estar al lado de una alberca, degustando de una bebida con una sombrilla de colores y viendo los gráciles cuerpos de hombre o mujeres semidesnudos tostándose al sol es un momento perfecto para tomar de entre nuestra playera o bolso nuestra BlackBerry, iPhone o cualqier teléfono inteligente para postear en Twitter o en Facebook el momento, despertando la oleada de envidias o felicitaciones de parte de la red, dependiendo de su estátus vacacional. Y de paso, porqué no revisar el correo y ver la última entrada del blog de Alex Simón, que siempre es divertidísima y súper interesante, además de ver el video que nuestro cuate subió a Vimeo o a YouTube. Todo esto sucede en un momento en el que nos estamos tratando de “desconectar” de nuestra rutina diaria, lo que me lleva a una segunda reflexión.

¿De qué nos queremos desconectar? Es claro que de nuestras redes no. Sin importar dónde nos encontremos, buscamos la manera constante de estar compartiendo nuestras vidas con aquellos que conocemos, con los que no conocemos o incluso con aquellos que sabemos que no nos tragan. Hemos generado relaciones de confianza con personas que probablemente nunca vamos a ver. Hablamos como somos y de los que pensamos si reparo alguno y vamos configurando nuestras tribus con nuestros similares. De eso no nos queremos despegar, tratamos denodadamente de estar ahí presentes. De lo que si queremos huir es de nuestras vidas diarias, del trabajo, la familia, las cuentas, el tráfico. Todo esto lo vemos como resposabilidades, como “lo que tenemos que hacer” no necesariamente lo que queremos hacer.

Pensar que estar amarrados a un aparatito es algo que queremos hacer nos coloca en un contexto muy distinto. Sabemos que ese pequeño aparato es una ventana a un mundo de experiencias, conocimiento y diversión, a nuestros amigos y familia que están en cualquier lado, a conversaciones a las 4 am tirando netas y a poder compartir nuestras borracheras, dolores, amores y rompimientos. ¿Cómo vamos a querer desconectarnos de todo esto?

Ahora que se vayan de vacaciones, los que lo van a hacer, llévense su máquina, su BB o su iPhone y compartan con nosotros sus experiencias. No se nos desconecten.

Punto y coma.

Quiero dejar constancia, antes de irme y para que quede plasmado en este medio electrónico por toda la eternidad el asco que me da saber que alguien pueda matar a una niña discapacitada de 4 años, meterla en una bolsa y dejarla debajo de una cama. En este momento no se sabe quién es el responsable de la muerte de la pequeña Paulette Gebara, aunque hay muchas dudas con respecto a la participación de uno o de los dos padres. Si fueron ellos, no me imagino dormir en una casa donde sabes que está el cadaver de tu hija que tu mataste. Pero hasta este momento y sin acusar a nadie, solo suponiendo, la pura idea me revuelve el estómago.

Gracias por chutarse este final.

Comenten y aporten.

Ah, los quejumbrosos.

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Senado de la República

Foro de Redes Sociales #ForoRS

La vida 2.0 me ha llenado de satisfacciones sin duda. He conocido gente increíble, muy valiosa, he aprendido horrores, me he relacionado y me he divertido. Nada tengo que reprochar en ese sentido. Pero también me he dado cuenta de un fenómeno que es una realidad nacional y que se refleja claramente en la interacción que cada día mantengo en las plataformas digitales.

Me refiero a los quejumbrosos. Esa estirpe de individuos que se escudan detrás de sus deficiencias para quejarse de todo y no hacer nada. Aquellos que esperan que las soluciones caigan del cielo. Los que sin ningún resquemor piden que todo suceda y lo hacen cómodamente detrás de un teclado. Slacktivism, como lo llamaría el maestro Alejandro Pisanty. Esta fauna infame no aporta nada; desgraciadamente si consume y mucho. Tiempo, recursos y energía propia y de los demás. Y, como decía, lo que sucede dentro sucede fuera, y estoy seguro que estas personas funcionan igual en la vida real que en la vida digital.

Pongo ejemplos. un par de veces he tenido la fortuna de estar en el Senado de la República como invitado a diversos foros, especialmente los relacionados con tecnología y comunicación digital. En todos los casos, a través de mi cuenta de Twitter, he posteado lo que sucede durante las sesiones. Y entonces sucede algo que, por lo menos a mi, me parece sorprendente. En un país donde TODOS se quejan del gobierno, en donde TODOS dicen que no hay acceso a los políticos, en donde TODOS piensan que nada se puede hacer, ¿porqué a nadie le interesa? En todos los casos, posteo que manden preguntas, que participen a través de la plataforma, que manden propuestas para decirlas ahí. Bueno, hasta pérdida de seguidores he tenido. Simplemente, en mi pequeño universo de Twitter, es a muy pocos (3 ó 4) que les interesa.

Otro ejemplo. Cada vez que hay una situación grave en el país (Juárez, Hermosillo, Chalco, etc.) siempre encontramos al villano favorito, por lo general a Calderón. Ojo, yo no estoy a favor de nadie, antes que se me vayan a la yugular. Mi punto es que no es culpa mía por poner mi casa en una zona de riesgo, en el márgen de un rio que crece cada año. Es culpa de Calderón por… (y aquí entra el pretexto preferido). No soy yo que me vale madre dónde andan mis hijos, es el asesino de Calderón que por su guerra contra el narco mató a mi angelito de 16 años que está en una fiesta de un vendedor de menudeo de drogas. No soy yo que compro piratería, es el pinche gobierno que me tiene con un dogal en el cuello porque no tengo trabajo. Y no ven que si compras piratería te estás dando un balazo en el pié ya que matas tu propia fuente de trabajo, no ves que si fumas mota eres tan responsable en la cadena de errores como el Chapo. No entienden que la naturaleza es sabia y que si el agua ha pasado 3 millones de años por el mismo punto, no importa que 10 años no pase. Va a llover y se va a hacer una corriente que se va a llevar la casa y todas sus pertenencias. Pero nada de esto es mi culpa, es culpa de Calderón (o de Peña Nieto, o de Fox, o de Salinas o de Zedillo. Mismo infierno distinto diablo)

La responsabilidad es lo que deberíamos estar enseñando en las escuelas. En los países más avanzados no están discutiendo tonterías. Cada quién sabe que hacer. En los países bananeros siguen discutiendo quién me vio feo, cómo (no qué) me dijo tal o cuál cosa. Las inversiones esntán pensadas en la gente, no en la perpetuación personal. La gente sabe que tiene que hacer y lo hace, sabe hasta donde llegan las responsabilidades de sus gobiernos y dónde empiezan las de los individuos. No se andan con estupideces de estar buscando culpables. Se responsabilizan.

¿Qué haz hecho hoy para hacerte responsable de tus acciones? ¿Y mañana?

Comenten y aporten.

Cuando pase el temblor.

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Antes de nada, quiero mandar mi solidaridad a todos los chilenos. Como residente de una zona sísmica y conocedor de los estragos de la fuerza de la naturaleza, los entiendo y aprecio. Espero que se levanten pronto de ésta, de lo cual estoy seguro por ser un pueblo conciente y preparado.

El terremoto de Chile es un ejemplo más de la efectividad de la comunicación digital. Casualmente, ese día estabamos trabajando en un proyecto hasta altas horas de la madrugada y me enteré casi de inmediato de lo que había pasado. Mónica Rincón (@tvn_monicar en Twitter) de TVN (Televisión Nacional de Chile) hizo una extraordiaria cobertura en vivo casi inmediatamente después del primer sismo y durante innumerables y potentes réplicas, que se había reportado de 8.8 grados, el séptimo más poderoso de la historia. Gracias a que la señal de TVN pudo continuar su transmisión a través de internet, miles de tuiteros de todo el mundo nos sumamos a replicar la información en el momento que estaba sucediendo y nos convertimos en una fuente de infomación escencial para las personas que estaban preocupadas por sus familiares y amigos en Chile. Varias personas se dedicaron durante días exclusivamente a contactar gente entre si, avisando de algún desaparecido o que simplemente no había modo de contactarlo por medios tradicionales. La red humana que se formó utilizando Twitter, Facebook y otras redes fue invaluable en este dificil momento para los chilenos.

¿Qué sucedería si esta espontánea muestra de solidaridad fuera un procedimiento estándar en estas situaciones? ¿Porqué no contar con un sistema de comunicación al cual cualquiera se pudiera referenciar y se usara el poder de la gente para mover la información? Esa noche, está claro que los medios tradicionales no se enteraron hasta horas después, por lo menos en México, de lo que estaba pasando. Ciro Gómez Leyva había hablado pestes de Twitter apenas unas horas antes en su columna del Milenio, diciendo básicamente que Twitter nos quería matar de miedo ya que la información que por ahí corría no es confiable; hasta donde yo se, el no comentó absolutamente nada acerca del temblor hasta el día siguiente. TVN lo hizo a través de una plataforma digital, ya que la TV tradicional estaba fuera de servicio por los cortes de energía. La gente se enteraba a través de los móviles, sobre todo, de lo que estaba pasando. Pero todo esto se hizo, repito, de una manera espontánea, sin cabeza ni orden y sin más lineamiento que las ganas de ciertas personas de ayudar.

Ya lo he dicho yo y lo han repetido muchos. Las redes sociales no son fuente de información, ya que son el cúmulo delas opiniones de millones de personas. En países europeos, los periodistas y los centros de recopilación de información las usan como el que tiene el scanner de la policía prendido para enterarse de lo que pasa y a partir de ahí investigar y discriminar lo que es real y lo que no. Pero lo que si es una realidad es que la gente, por lo menos la gran mayoría, no se mete a las redes a inventar cosas a ver que pasa. No niego que suceda, pero no es la generalidad. La conversación que está sucediendo puede tener un gran valor social, como quedó demostrado en el sismo chileno.

¿Cómo se puede generar un sistema de alerta y de información en casos de desastre utilizando las redes sociales como vehículo? Esperemos que no se empiece a pensar en esto cuando pase el temblor.

Comenten y aporten.

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