Archive for February, 2010

La verdad detrás de #clientepitero (Parte 2)

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Retomando el ya famoso (jaja, ojalá) tema de #clientepitero, voy a analizar algunos de sus aspectos más execrables. Recuerden, esta es solo una guía de comportamiento y de identificación para mejorar las relaciones con ellos.

Ya había yo indicado que #clientepitero es desorganizado, roto, soberbio e ignorante de los aspectos básicos de lo que solicita y que no tiene respeto por el tiempo de los demás. Por si esto fuera poco, le quedan algunos conejos que sacar de sus chisteras.

#clientepitero es sorpresivo. Le encanta mantener el suspenso de lo que realmente quiere hasta el último momento. No por un espíritu de aventura, sino porque es muy visual y le encanta que le propongan con productos terminados sin tomar en cuenta el costo que esto implica. #clientepitero te obliga a ser ineficiente, solucionando sobre las rodillas lo que debió él de haber planeado, pensando que la infraestructura de sus proveedores es mejor que la que él tiene. De aquí viene la siguiente caracterísitica.

A #clientepitero le encanta trasladar la responsabilidad y no en el buen sentido de la palabra. Como no se preocupa en saber, simplemente avienta las cosas cuando uno no tiene ya margen de maniobra y al final, si algo resulta mal, siempre será la culpa de proveedor, porque “nosotros somos los expertos”. Expertos si, magos o adivinos no. Es muy dificil saber más de su negocio que ellos y si no ayudan pues menos. De ahí que he acuñado una de mis más gloriosas frases

“Tu urgencia no es necesariamente mi emergencia”

Así es. Tapar ineficiencia con extrema exigencia es un error. Estamos en el mismo equipo, ¿no?

Para cerrar este catártico capítulo, #clientepitero es grosero. De muy cercana mano, leí un correo en el que uno de los peores #clientespiteros de los que tenga memoria le decía a su proveedor (que dicho sea de paso llevaba 8 meses esperando su pago) que el “entendía que la situación estaba dificil, pero el cliente no había firmado el presupuesto {aja} y que si necesitaba dinero, pues él se lo prestaba de su bolsa y que cuando le pagaran pues que se lo devolvía”. Perdón, pero esto no se hace. Si #clientepitero piensa que para nosotros trabajar es movernos está equivocado. Hasta la Chilindrina lo decía: valemos mucho y merecemos respeto. Ya quiero ver que como proveedores de productos o servicios nos pongamos así a la hora de entregar. Lo mínimo que esperamos es una reacción igual y en sentido contrario. Esta es la Primera Ley de Newton.

Y ya me voy, que ya me enchilé más.

Comenten, aporten y denuncien a su #clientepitero

La vida 2.0

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Desde hace tiempo no vivo mucho en México. Vivo en internet. Ahí es donde conozco gente, me informo, compro, vendo, me comunico, hago negocio, me enojo y me da una alegría indescritible reencontrarme con gente que ha formado mi vida. Comparto puntos de vista, me relaciono, me asesoro y ayudo. Todo desde el teclado de mi máquina o de mi teléfono.

Hace un par de meses, una persona a la que considero bastante inteligente me dijo (verbatim) que “las redes sociales no son mas que un juego para retrasados mentales que tienen miedo de relacionarse de verdad”. Además de la puñalada que sentí que me daba en la espalda, me puse a pensar que este compañero, de mi edad (yo tengo 42 otoños) está completamente alienado de la manera como se está viviendo en el mundo. Lo imagino perfecto en una papelería comprando una monografía, donde le explicará un autor de hace 35 ó 40 años los colores de la bandera. Sus hijos serán como Manolito de Mafalda, cuando la escuela entera se sorprendió porque no tenía televisión. Hoy, si no estás conectado, estás tan fuera del círculo como podría estar un bosquimano o un campesino de la Sierra Negra.

No es que tenga problemas para relacionarme. Al contrario. Pero he aprendido a convivir en otro nivel, o “multinivel”, con conversaciones no lineales, referencias cruzadas, evolución y velocidad de la tecnología, negocios en línea, facturas electrónicas y herramientas digitales que me permiten ser más eficiente y sobre todo más competitivo.

O tal vez son las tres de la mañana y yo no me puedo despegar de mi computadora.

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Estrellitas y estrellados

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La estratósfera de las redes sociales se ha plagado de estrellas. Todos los “famosos” se quieren meter, quieren ser alguien ahi, quieren tener sus clubes de fans, quieren extender la “experiencia de uso” en lo que se han convertido al plano digital. Pero desafortunadamente no están bien asesorados o sienten que lo están haciendo bien. Bueno, desde mi butaca, no es así.

Con algunas excepciones, los personajes públicos fallan terriblemente en su estrategia de ingresar a las redes sociales. Actores, escritores, cantantes, periodistas y políticos se dan de alta en una red con la intención de venderse más. Por el simple hecho de poner su nombre, un rebaño de seguidores aparece y crean verdaderos tumultos cibernéticos que normalmente no tienen ni pies ni cabeza. No se deciden si utilizar las redes como un foro de promoción, un espacio para mostrar su verdadero yo, un lugar donde intentan convivir (que en la mayoría de los casos, la convivencia se limita a escuchar cientos de alabanzas o reclamos sin contestar) o simplemente para ver y ser vistos.

Como ya hemos dicho aquí y se ha dicho en otros espacios más sabios, las redes sociales son lugares para la conversación. Y no se puede conversar con 250,000 seguidores. Ahi lo que estás haciendo es pregonar, porque no se puede platicar ni entender lo que te dicen en esas circunstancias. ¿Para qué hacerlo entonces, para qué intentar entar en un medio interactivo donde no interactúas? Porque para comunicar mensajes como los que se ilustran a continuación, creo que podríamos ahorránoslos todos:

Este es el twitt más reciente de una de las personas con más seguidores en el medio de la farándula mexicana. Si esto es elevar el nivel de la conversación, creo que el equivocado soy yo.

No se trata de citar sesudamente a los clásicos ni que cada momento de la conversación se vuelvan perlas de sabiduría. Pero tener acceso literlamente a cientos de miles de personas desde la comodidad de un teléfono o de una computadora debería llamar un poco la atención a la responsabilidad que conlleva un gran poder, parafraseando al Hombre Araña. Todas estas estrellitas tienen el poder de convocatoria suficiente para lograr grandes cosas entre sus seguidores, no solo bramar idioteces como esta. Ya tienen el foro, el público, el medio, la atención, pero les falta el contenido.

Por eso les digo a todas las estrellas que se quieren meter a este universo: ayúdenos a elevar el nivel del discurso. No sean tan banales ni superficiales. Esta no es una extensión de su escenario o de su micrófono. No pontifiquen. Escuchen, involúcrense, den la pauta para que causas importantes como la educación o la seguridad tengan cabida en sus audiencias. En pocas palabras, aplíquense y asesórense. No vayan a salir estrellados.

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Los comerciales del Superbowl

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Saliéndonos un poco de la línea, les comparto esta excelente recopilación hecha por Advertising Age de los comerciales del Super Bowl. Disfrútenlos y no se pierdan el comercial de Megan Fox y Motorola. Digo. Véanlos aquí.

Y sigue la mata dando

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Si, ya lo sabemos. Twitter es para los periodistas mediocres LA fuente de información. Si, ya lo sabemos. En Twitter hay gente “interesante”, “inteligente”, “que aporta”. Si, ya lo sabemos. Los medios tradicionales están entrando en el mundo 2.0 y están haciendo un gran esfuerzo por entenderlo.
Cáptenlo. Twitter (o cualquier red social) no es más que una ilusión consensuada. Es una idea común entre una comunidad dispersa. O peor aún, muchas ideas dispersas en una comunidad que parece homogenea. Señores periodistas, no se dejen ir con la finta. Los que participamos en las redes sociales no pretendemos ser referencia de nada. Solo queremos convivir.

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Aquí se fraguó la independencia de México

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Acabo de pasar un par de días en San Miguel de Allende, en Guanajuato. He ido infinidad de veces gracias a que mi familia tiene una casa allá. Para los que no conocen San Miguel, además de ser un pueblo colonial hermoso, tiene la característica que ahí es donde realmente se gestó la Independencia de México. Ahi vivieron Allende y Aldama, dos de los principales promotores de la gesta y era lugar constante de visita de Miguel Hidalgo, cura del pueblo de Dolores, a algunos kilómetros de la ciudad.

Más allá de esta pequeña reseña histórica, que a nadie le hace mal, hay un par de puntos que me gustaría tocar. Por un lado, la importancia intrínseca del lugar. En San Migue fué donde SI se fraguó la Independencia de México. Ahí se juntaron los conspiradores, ahí se organizó el movimiento, ahí se financió. No quiero entrar en discusiones acerca de la efectividad de la lucha ni de que si solo se cambió de manos el poder. Mi punto es que el lugar donde todo esto sucedió es, o debería ser, un verdadero altar a la Patria. En cualquier otro país, un sitio neurálgico como este sería punto menos que venerado, es el símbolo que representa la libertad, los valores como país, la esperanza de ser independientes y poder tomar decisiones. Para los que nunca han estado ahí, les comparto dos imágenes para que sepan las condiciones de nuestro altar:

Así es. El lugar de donde deberían emanar todos nuestros sueños de ser una nación que se autodetermine es ocupada el día de hoy por una tienda de artesanías. ¿Se podrían imaginar por un momento que la casa de Paul Revere, uno de los héroes de la independencia norteamericana fuera un IHOP? ¿O que la casa de Gandhi estuviera a la venta al mejor postor? ¿No se lo imaginan? Pues en México todo es posible.

A pesar de haber estado cientos de veces en San Miguel de Allende, nunca me ha dejado de sorprender esto. Y en estos días de tanta violencia, de polarización social, política y económica y sobre todo de celebraciones bicentenarias, me pone a pensar a dónde vamos como nación.

Desde mi punto de vista, este desdén por los símbolos es una de las proyecciones nacionales más reveladoras de lo que significa México para los mexicanos. Al no tener el menor respeto por aquellas cosas que nos definen simplemente no tenemos identidad. No tenemos de que agarrarnos. Los gobiernos se han dedicado de manera consistente a hacernos creer que la salvación viene de ellos, mientras que la iglesia ha hecho su parte también, manteniendo un país sin valores fundamentales más allá de los que dicta el poder, sumido en la ignorancia, en la pobreza no solo económica sino intelectual, en la desesperanza hasta que llegue un padre tricolor o bicolor protector que nos ayudará a malpasalra y en la tristeza que se resume en un “aquí nos tocó vivir”.

Los más recientes acontecimientos violentos que están literalmente sacudiendo las esferas del poder y la conciencia de algunos mexicanos sólo se pueden explicar en un país así. Los mexicanos tiene mucho tiempo que perdimos nuestras ganas de ser un país. “Ai la vamos llevando. Sacaremos al buey de la barranca. Las reformas que el país necesita. La máxima casa de estudios. El empresario de origen argentino”. Todo se convierte en una anécdota, en una frase hueca, nada tiene sustancia. Lo importante es lo que marca la moda, nadie se hace responsable de nada y que a todos se les olvide. Somos como una gran familia disfuncional, de esas en las que si no se habla no existe, no vaya a ser que a la abuela le de un soponcio si decimos que el primo gay se quiere casar. No somos una sociedad adulta por la simple razón que no queremos asumir ninguna responsabilidad ante nuestros actos y siempre estamos esperando a que alguien nos venga a solucionar el problema.

Muchos se quejan de la inseguridad, pero más de uno fuma mota o toma pastillas y se sorprende que maten a miles al año en la guerra del narco. Todos se quejan del gobierno, pero no somos capaces de tomar la iniciativa y reclamar nuestros derechos -el movimiento #internetnecesario demostró que es posible. Todos queremos que la policía nos cuide, pero a la menor provocación les untamos la mano para evitar una sanción. Todos nos quejamos de la falta de agua, pero pocos la cuidan y siempre es culpa del gobierno por no darnos más y más barata, si no es que gratis. Todas estas son representaciones de lo mucho que nos hace falta crecer no como pueblo sino como personas responsables. El pueblo es la bestia de mil cabezas, pero cada una de esas debería ser un ente pensante y responsable, capaz de tomar sus propias decisiones. Históricamente, esto no existe. El pueblo es ciego, sordo y mudo. Pero hay un grupo que no lo es. Y ese grupo es el responsable del cambio. Si no lo empezamos a hacer desde hoy, desde nuestra casa, desde nuestro trabajo, desde nuestra escuela, podemos irnos despidiendo de ser un país realmente independiente. ¿Quién se suma a fraguar la nueva independencia de México?

PS

Para cerrar y para enojarlos un poquito más, les comparto un correo electrónico que recibí de parte del Diputado Ariel Gómez León, que en días pasados hiciera desafortunadas declaraciones acerca de la ayuda que se estaba entregando a los haitianos. Si no conocen la historia, leanla aquí. Como buen ciudadano responsable, le mandé un airado correo reclamándole su postura, a los que el ínclito legislador respondió de este modo:

Palacio Legislativo de San Lázaro,

a 30 de enero de 2010.

Por este conducto, agradezco a usted, sus comentarios relacionados a mi persona, he ofrecido mis más sentidas y humildes disculpas, con la única finalidad de cumplir moralmente con mis sentimientos, en estos momentos de tribulación, pero creo que no han sido escuchadas, y mucho menos tomadas en cuanta, ya que más bien los medios se han dejado llevar por el amarillismo de la nota.

Lo digo no como político, sino como ser humano imperfecto, que está asumiendo su responsabilidad.

Me despido no sin antes enviarle un caluroso saludo y, reiterarle las seguridades de mis más altas consideraciones distinguidas.

Respetuosamente

Ariel Gómez León

“Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”

A mi se me hace que, además de que no entendió, le urgen unas clases de redacción. Comenten y aporten.

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