Para todos los que me hacen el favor de seguir en Twitter, en las pasadas semanas he mencionado en repetidas ocasiones el hashtag #clientepitero. Aunque por el momento no voy a revelar si identidad, si quiero echar luz sobre sus prácticas y que ustedes, estimados, puedan entenderme e identificar a sus propios #clientespiteros y podamos hacer algo al respecto.

La principal característica de #clientepitero es su desorganización. Y no me refiero a ésta en lo particular, sino como una actitud institucional. Al grito de “es que nosotros somos así” pasan por encima de agendas, de compromisos, de presupuestos y del mínimo indispensable respeto del tiempo de los demás. No sólo son terriblemente desorganizados, sino que desorganizan a su vez la logística cliente-proveedor que debe de imperar en todas las relaciones comerciales que se precien de serlo.

El segundo punto, como bien lo dice un buen amigo, es su rotez. A la voz de “es que no tenemos dinero” exprimen y exprimen y exprimen hasta más no poder. Si no tienes dinero, ¿para que haces el proyecto? ¿O acaso soy yo, pequeño microempresario que se agarra con las uñas  para no desaparecer en la vorágine de la crísis, el que tiene que solventar los costos de una gran multinacional? #clientepitero cree que el nombre de una empresa lo es todo, olvidando que las empresas las hacen las personas y que estas son responsables de la buena imágen de lo que representan. Para mi, trabajar es cobrar y cobrar bien. Si pensara en la definición física de trabajo, que conlleva esfuerzo y movimiento, mejor me meto de banderero en la carretera y me ahorro muchas células del hígado.

Como tercera caracterísitca, #clientepitero es soberbio, pero a la vez ignorante de los más básicos conocimientos de las cosas que solicita a sus proveedores. Esto, conectado de manera directa a su rotez, es un coctel muy peligroso a la hora de facturar (y sobre todo, de cobrar). Los gastos extras en los que ha incurrido #clientepitero han llegado a ser hasta tres veces lo que ellos habían considerado “en sus números”, que son tan apegados a la realidad como las proyecciones de nuestro secretario de hacienda (en anterior, no este que todavía no da mucho de que hablar). Y como uno, ingenuamente, piensa que está rodeado de profesionales inveterados que saben que es lo que están haciendo y pidiendo, se compromete as un número que es tan fácil de mover como a Carstens de un plato de carnitas (para seguir con la analogía).

Como última característica (por lo menos de éste artículo, porque el tema da para mucho más), #clientepitero vive en el túnel del tiempo. Uno sabe a que hora entra, pero nunca a que hora sale. Aquí es donde se conjugan todas sus deficiencias. Al no saber que pedir, no saber cómo se hace, ser un desorganizado de quinta y no tener el más mínimo respeto por sus proveedores (“porque así somos”), el servicio al cliente se convierte en un viacrucis de horas y horas desperdiciadas, trabajando bajo las peores condiciones posibles por su retraso tecnológico (para referencia, consulten “Carta abierta al de sistemas” aquí en su blog de confianza) y sin poderle hacer entender que así no es la manera más profesional de hacerlo. Relamente lo que #clientepitero desea es tener su chaingang, una cadena de presos corporativos que solventen sus pobrezas y en los cuales soportar, aunque sea por breves días, la operación de sus grandes compañías.

#clientepitero es sólo un reflejo de una actitud, si no mexicana, si latinoamericana. Son compañías que están atrasadas tecnológicamente, sus ejecutivos no están capacitados, les encanta mentir en sus resultados, no saben comunicar ni a proveedores, jefes o fuerzas de ventas. Y como dijo Galileo, sin embargo, se mueven. Los negocios que manejan son tan nobles que venden y prosperan a pesar de ellos. No imagino que pasaría si tuvieran una verdadera crisis y tuvieran que funcionar como una sola entidad con un objetivo claro y urgente. La visión de los prncipales directivos no está en línea con la de sus subordinados y por supuesto, alejada de la realidad de sus fuerzas básicas.

Si eres proveedor, tienes una empresa y debes dar servicio como parte de tu mezcla de ventas, di no a #clientepitero. Se que siempre hay esquiroles que por el solo nombre de una empresa piensan que acaben de golpear una veta de oro. Lo que no saben es que es oro de trompeta.

Comenten y aporten.