Simón dice...
Think. It's not illegal yet.
Think. It's not illegal yet.
Aug 25th
Salio una nota el día de hoy acerca de los NiNis (Ni estudian, Ni trabajan). Según el Rector Narro de la UNAM, suman cerca de 7 millones los individuos que no dan golpe en México. Advierte de los peligros sociales que esto puede acarrear, bla, bla, bla. Y para variar, yo me pongo a pensar.
Definitivamente, México no es el país de las oportunidades, por lo menos de las legales. La estructura que tenemos, política, social y económica, no permiten amasar grandes fortunas, bueno, siquiera vivir dignamente si no eres amigo del amigo del amigo. Pero de ahi a tener como decisión de vida no hacer nada, NADA, creo que hay un abismo de diferencia. Y no me refiero a las comunidades o individuos que por su marginación, ignorancia o discriminación no sean productivos. Esos grupos requieren de nuestra atención y ayuda urgentes para integrarlos. Me refiero a los porros, muchos políticos, eternos becados (que se supone que estudian pero viven una vacación permanente), juniors, hombres y mujeres mantenidos que explotan a sus conyuges y un gran etcétera. Estos parásitos que nos cuestan a todos, porque de hambre no se están muriendo. Todos los días le bajan al baño, comen, se visten, se mueven. Y lo hacen con algún tipo de recurso que por lo visto no sale de sus bolsas.
Un parásito es aquel ser vivo que se nutre a expensas de otro ser vivo de distinta especie sin aportar ningún beneficio a este último. Los virus y las bacterias se clasifican en esta definición. Y los NiNis, según mi visión, son igual o peor de dañinos para una sociedad como sus microscópicos compinches. Su aversión por ser productivos los hace presa muy fácil de depredadores como narcos, zetas o delincuentes comunes, ya que su visión del camino sencillo hace eco en los principio que rigen a estas organizaciones.
Y no creo que se trate de aplicar programas asistencialistas, a menos que sea absolutamente necesario. El problema creo que reside en la visión que como individuos tenemos de nosotros. Nos hemos convertido en un país con una visión aspiracional. Todos queremos ser gueros, guapos, altos, espigados, ricos, licenciados, doctores, ingenieros, pero ya nadie quere ser agricultor, artesano, cerrajero, plomero, cargador. Todos estos son trabajos dignos, que llevan comida a la mesa y que si se hacen bien y con amor pueden prosperar y crecer. El mundo no está formado de ricos, está formado de gente con ganas de salir adelante y poder disfrutar la vida en los términos que le toca vivir a cada quien. Pensar que está bien no dar golpe es un insulto al circulo cercano y a México en general. ¿Con qué derecho esta gente usa los caminos que yo ayudé a construir? ¿Por qué toma del agua que yo ayudo a traer? ¿Por qué vive a mis costillas?
Los problemas de México son muchísimos, eso está claro. El desempleo es una realidad que aqueja a muchos. Pero aquel que pierde su trabajo busca otro y otro y otro hasta que lo encuentra. Recuerdo un tipo que nomás se cambiaba de esquina y que llevaba por lo menos 7 años tirando pelotas en un alto. Eso no es una etapa de transición. Es un cinismo que debería ser penado por la ley.
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Aug 19th
En Junio me invitaron a participar como panelista en Ciudadanía 2.0 para hablar de la #Twittposada como un ejemplo de recaudación de fondos para instituciones no lucrativas utilizando las redes sociales.
Los principios de este evento se pueden resumir en este texto, tomado de la página de Ciudadanía 2.0
En la construcción de una nueva relación horizontal gobierno-sociedad, en la que los ciudadanos y las instituciones crean en conjunto políticas públicas, ser ciudadano 2.0, es un esfuerzo que nos permite reflexionar cómo nos re-inventamos cómo ciudadanos habilitando tecnologías de información para generar mayor compromiso cívico.Este espacio es una plataforma de reflexión sobre nuestro ser ciudadano. Podrás informarte, comunicarte, asociarte, y generar conocimiento para poder transmitir a cada vez más personas esta transformación hacia una ciudadanía 2.0.
Les comparto el video completo. Si quieren saber más, visiten el sitio
Aug 13th

Todos estamos inmersos en el monitor, en el teclado, en el estátus. Escribimos incesantemente que nos pasa, con la esperanza de hacer eco en alguna alma solitaria que replique lo que decimos y no sentirnos tan solos. Leemos y leemos historias que podrían ser las nuestras y a veces nos quedamos en el vouyerismo digital para no involucrarnos y gritar que estamos igual de bien o igual de mal. Todo esto lo hacemos desde una computadora, un teléfono, desde un café, escondiéndonos de nuestro jefe, de nuestros amigos, desde el baño, en un semáforo o mientras esperamos el transporte. Somos jóvenes, adultos, viejos, ingenieros, licenciados, desempleados, amas de casa, choferes, estudiantes, archivistas, geeks o wanabees. No somos nadie y somos uno; somos la sociedad digital.
Mi reciente visita a Campus Party México (si no saben qué es vean este video) me mostró un mundo del que tenía mucha idea pero que nunca me había metido de lleno. Ver a más de 6,000 personas encerradas en un recinto haciendo algo que en otras épocas hubiera levantado muchas cejas fue en verdad impresionante. Decenas de mesas enormes con cables saliendo de todos lados con miles y miles de personas conectadas simultanemente, compartiendo contenidos, algunos bajando otros, otros jugando en línea, muchísimos escuchando, bebiendo las palabras de los conferenciantes, disfrutando de cosas tan absurdas como la manera de configurar un firewall o el mejor modo de cablear una computadora enfriada por aceite mineral.

Ellos, nosotros somos la sociedad digital, los que nos encontramos todos los días en las redes sociales -a pregunta expresa de un ponente, quien no tuviera Twitter que levantara la mano, nadie la levantó-, los que comprtimos desde lo más interesante hasta lo más banal, los que no nos gustas que las estrellitas de radio, TV, prensa y cine pretendan utilizarnos como vehículo comercial de sus productos. Nosotros somos la sociedad digital.
Y no estamos locos, ni estamos alienados ni somos unos raros que solo vivimos en las pantallas y en los teclados. Somos un hervidero de ideas, muchas inoperantes por las condiciones economicas y culturales de México, de proyectos que con poco dinero podrían cambiar la vida de mucha gente -recuerdo una computadora que a la vez era escritorio, desarrollado por estudiantes de la Universidad de Cuautitlán Izcalli, ideal para casas de interés social-, de una pasión por la tecnología y con la creatividad que sólo la estrechez económica puede dar. Eso somos en la sociedad digital.
Pero como en toda sociedad nos criticamos, nos bloqueamos, nos agredimos, nos descalificamos. Muchos pretenden ser lo que no son y otros no pueden ser lo que pueden llegar a ser. Tenemos rencores, disputas absurdas, cotos de poder. Nos seguimos tratando como en la escuela, cuando el nerd no dejaba copiar a sus compañeros, con la diferencia que hoy tenemos que ser la sociedad más abierta a la innovación y a las ideas, a compartir y promover el conocimiento. No podemos ser tan mexicanos (y no me reclamen, ya saben a que me refiero) si queremos ser parte de la sociedad digital global.
Tanto acceso con tan poca visión nos va a mantener al margen de una corriente que en todo el mundo está arrasando y aquí nomás no termina de despegar.
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Aug 4th
Ayer tuve la oportunidad de asistir,invitado amablemente por @isopixel, a la presentación formal de Ecotweet (www.ecotweet.com), una plataforma que utiliza Twitter para lograr la reducción de la huella de carbono de los usuarios que deciden utilizarla. Ecotweet es una empresa de PlanetUp, la cual se dedica a la compra de bonos de carbono en los mercados internacionales para utilizarlos en proyectos verdes, especialmente en la reforestación y en energía eólica.
EcoTweet es un original de cliente web de Twitter que pretende concienciarnos sobre la necesidad de frenas el cambio climático, donando pequeñas cantidades de dinero cada vez enviamos un tweet desde él. PlanetUp.
La integración de redes sociales en la conservación del planeta no ha ido más allá de el activismo que se detona a través de ellas. Lo interesante de Ecotweet es la liga que se hace entre la inversión publicitaria en la red y la utilización directa de estos recursos en proyectos reales y tangibles. El funcionamiento básico es entrar en la página (la que se encuentra en una versión Beta, no se me asusten si les faltan funciones) y actualizar los estátus desde ahí. Al estar identificado por IP, Ecotweet la registra y dedica una pequeña parte de sus recursos, obtenidos de dinero destinado a publicidad online, a un proyecto de conservación en la zona geográfica de la actualización. Se tiene pensado ampliar el alcance a otras redes sociales como Facebook y a generar aplicaciones móviles para Smartphones. Por lo pronto solo se puede hacer desde web.
Ecotweet no es la solución, es un hecho. Pero es definitivo que nos tenemos que preocupar por nuestro planeta; la suma de todas las acciones, desde no tirar basura, reciclar, utilizar menos nuestros vehículos y apagar focos hasta actualizar nuestro status de Twitter via Ecotweet aumentarán la posibilidad que no suframos un desastre ecológico que nos podría llevar a la extinción. Cada pequeña acción cuenta.
Si quieren más información acerca de Ecotweet o de PlanetUp, sigan en Twitter a Ian Wolff encargado en México de esta iniciativa.
Comenten, aporten y reciclen.
Jul 20th
Hoy estuve presente en un evento organizado por la Secretaría de Economía, cuya invitación me llegó de rebote gracias a un tuitero (me encantaría recordar quién). El objetivo de la reunión era dar inicio a un proceso de selección para empresas mexicanas de animación y desarrollo digital en el que la idea es internacionalizarlas utilizando las facilidades que el gobierno canadiense da a esta industria. (Si alguien está en esta industria específica, con gusto le paso la información). Hasta el Embajador de Canadá en México estuvo presente a pesar de que éramos más de 50 personas.
Mas allá del interés que pudiera llegar a tener en esto, lo que quiero comentar es la abismal diferencia de las ópticas que tenemos entre los dos países en lo que al apoyo gubernamental y a la visión de cómo se debe desarrollar a una sociedad en términos de negocio.
Empiezo con el registro. A pesar que ya lo había hecho en la página, nos obligaron a llenar una forma a mano, no contaban con suficiente material de información y su actitud no era la mejor. Al entrar, me entero que era un desayuno; esto no tiene mucha relevancia y no porque ya hubiera desayunado, sino porque seguramente eso nos quitaría otra hora por lo menos, cosa que sucedió. Después vino la presentación de los encargados de las distintas oficinas por parte de la Secretaría de Economía. Aquí es donde me gustaría detenerme un momento.
Lo primero que realmente me molestó fue el tono condescendiente con el que todos los del gobierno mexicano hablaron, utilizando esos términos de los cuáles, por lo menos yo, ya estamos hartos: poner en alto el nombre de nuestro país, hemos trabajado muy duro pero falta mucho por hacer, los empleos que el país necesita, etc. Un discurso viejo, vacío, sin contenido, que solo demuestra la falta de interés real del gobierno en hacer crecer los distintos sectores de la economía y que tratan de dejar la responsabilidad del crecimiento en manos de extraños o de un grupo de empresarios que se tienen que dar de zarpazos para conseguir financiamiento u oportunidades de negocio.
Tocó el turno al gobierno canadiense y a los oradores. El Embajador dio un esquema muy claro de la situación de Vancouver, de su industria, alcances y de las oportunidades que ahí hay para la industria de la animación. Depués pasaron un grupo de empresarios que no solo dieron su punto de vista acerca de sus negocios en específico, sino que hablaron incansablemente de la manera como el gobierno participa activamente en la economía; el modo como piensan se puede reducir a esto: el dinero de los impuestos se debe utilizar para reactivar las economías locales y las industrias que le pueden dar una ventaja competitiva a las ciudades que deciden volverse focos de desarrollo de estas industrias. ¿Alguno de ustedes conoce algo remotamente cercano en México?
No quiero atacar las iniciativas; por el contrario, voy a hacer lo posible de formar parte de estas. No me queda muy claro qué es lo que acabará sucediendo, si lograré hacer negocios con una empresa canadiense, si me pedirán una cantidad absurda de papeles que nunca les podré dar, si participaré en el programa mexicano para que, según ellos, sea más fácil internacionalizar mi empresa. Lo que si me queda claro es que mientras no nos comportemos a la altura como lo hacen nuestros socios comerciales, trabajando desde la base, desde la educación hasta la comercialización de productos de altísimo valor agregado, no pasaremos de estar en la equivalencia moderna de sentarnos en un nopal a ver los burros pasar.
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Jul 19th
Se acerca el primer aniversario del blog. A pesar que no ha tenido las visitas que las estrellas de la red tienen (estoy arañando las 7,000 visitas desde su primera versión en WordPress.com), escribirlo ha sido una de las cosas más satisfactorias que me han sucedido en la vida. Y todo esto tiene una razón de ser.
Me refiero específicamente al número de visitas porque ahí es donde puedo partir para medir un impacto. Son 7,000 personas que voluntariamente se tomaron 5 minutos de su día para leer lo que a este compañero le dio a bien pergeñar. Alguna de esas personas fue impactada fuertemente por lo que dije (no es presunción, me lo dijeron y me encantó) y generó un cambio chiquito en su vida, pero cambio al fin. Muchas de las palabras que aquí se han vertido en este año han pasado desapercibidas, pero otras no y esa creo que es la magia de tener acceso a esta maravillosa ventana que es la red.
Estos blogs son como los llamados a misa, si quieres vas y si no, pues no. Casi todos los que escribimos y que no nos leen tantos lo hacemos más por un ejercicio diario o semanal de no olvidar la palabra escrita como el medio ideal para que luego no digan que yo no dije. Me gusta sostener mis ideas y a las palabras se las lleva el viento. Hoy mismo, Javier Matuk decía en Desde el Teclado la permanencia cuasi infinita de lo que se escribe en la red. No podemos echarnos para atrás los que se nos ocurre decir tal o cual cosa de algo o alguien. Y eso es algo que simplemente me encanta debido a mi personalidad sociópata.
¿Qué he ganado con escribir durante un año lo que Simón dice…? Además de algunas enemistades, principalmente de los #clientespiteros del mundo, la enorme alegría de saber que tengo un espacio en el que puedo decir lo que quiera, cuando quiera y cómo quiera y saber que alguien lo está leyendo. Y la mayor de todas es cuando comentan y aportan. Saber que hay alguien que se toma la molestia de escribir un par de líneas o un ensayo (como en alguna ocasión pasó) a partir de una opinión mía, me da la esperanza que hay espacios para el debate, para la confrontación sana de las ideas y para construir a partir de conceptos y no de madrazos.
Gran parte de lo que he escrito y de lo he nutrido este espacio se lo debo a Twitter. Ahí me he empapado de miles de opiniones tanto profundas como banales y que han servido como inspiración para esto. Les quiero agradecer a todos los que, sabiéndolo o no, me han ayudado a plasmar mi retorcida mente aquí.
Hoy tenemos todos la posibilidad de ser escuchados como nunca antes en la historia. Desde un café internet perdido en la sierra hasta la computadora más sofisticada, lo importante, al final, es el que está golpeando las teclas. Estamos en el mejor de los mundos posibles; lo malo es que no nos damos cuenta y utilizamos nuestro ancho de banda para retroceder en lugar de para avanzar. Yo se que no soy el autor que el mundo está esperando, pero me congratulo de hacerme el tiempo para escribir. No solo porque me encanta que me lean, por qué no decirlo, sino porque voy dejando migajas de mi alma cada vez que lo hago. Y nada me podría hacer más feliz.
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Jul 16th
De entrada y antes que me digan algo: si, soy un hocicón. Prometí no volver a trabajar con #clientepitero y lo estoy haciendo. No tengo más razones que mi deseo incontenible de volverme rico lo más pronto posible y la esperanza de lograr mejorar los métodos de trabajo de los ejecutivos de las empresas para con sus proveedores. Pero como soy un ser en busca constante de la sabiduría, les quiero compartir mis hallazgos de este último asalto.
No todo el #clientepitero es pitero. Había tratado con un área que evidentemente no hace constantemente el servicio que yo les presto. En esta ocasión, estoy tratando con el área que se especializa en estos menesteres y si hay una gran diferencia en el trato y en la manera de pedir las cosas. De ahi se deriva mi primera recomendación. Si vas a tener a alguien pidiendo cosas, de menos capacítalo o que se asesore con un experto interno. Si no existe un experto interno, confía en la experiencia de tu proveedor de cómo se deben hacer las cosas.
Se es #clientepitero de la cabeza para abajo. Tras un análisis transaccional de los usos y costumbres de #clientepitero pude llegar a esta conclusión. El cerebro de la organización determina el comportamiento de la misma. Las altas esferas van a enseñarle a los miembros a moverse de acuerdo a sus necesidades y a portarse en consecuencia. Entonces, como no se le pueden pedir peras a un olmo, no se le puede pedir a una organización que sea amable, inteligente o arriesgada si la dirección no lo es. No se tiene fuera lo que no se lleva dentro.
No le hago feo al dindero, pero si es desgastante. Por eso, les prometo una cosa. De mi cuenta corre que estos compadres dejen de ser #clientepitero no solo por mi bien sino por el de todos los demás que desean ingresar a sus filas de proveedores. Soy un santo, lo se.
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Jun 28th
Hoy tuve el honor de ser invitado a participar en una conferencia organizada por la Secretaría de Gobernación llamada Ciudadanía 2.0, en la que se están tocando temas concernientes al uso de las plataformas digitales para la creación de una nueva forma de actuación ciudadana. El tema que me tocó tratar fue el uso de las redes sociales como un vehículo para lograr la recaudación de fondos para organizaciones no lucrativas y utilizamos el tema de la Twittposada (la fiesta tuitera que hicimos en diciembre y de la cual recaudamos fondos para hacer un centro de cómputo para la Casa Hogar Alegría). La presentación muy divertida, eramos cuatro panelistas (pateandopiedras.com, Twestival, Telmex y su servidor), todos dimos nuestros puntos de vista, compartimos nuestra experiencia, dimos tips creo que muy aterrizados y hasta aplausos nos dieron. Todo iba perfecto hasta llegar al momento de las preguntas y respuestas; tomó la palabra un compadre -que según me explicaron había estado haciendo eso todo el día- y se dedicó no solo a cuestionar específicamente las razones que nos llevó a hacer la posada sino incluso a descalificar la labor ya que no tenía un alcance universal. Yo que soy de mecha corta en ese sentido, la verdad le contesté medio feo, pero fui altamente reconocido porque el compa ya tenía hasta el gorro a todos con el mismo discurso. Y al salir me puse a pensar.
Es muy facil criticar; las razones por las que decidimos donar el dinero y no revantárnoslo en un viaje de 80,000 pesos fueron puramente sentimentales. Creiamos en el proyecto y en los principios que nos llevaron a hacerlo. No, no curamos el cáncer. No, no descubrimos cómo darle de comer a la humanidad. Pero si le dimos a 32 niñas un centro de cómputo nuevecito, salido de la caja, que les permitirá tener acceso a un mundo que antes no tenían. Pero este tipo de personas son exactamente a las que me he referido en el pasado, esos quejumbrosos que todo lo quieren peladito y en la boca, que llegan con una mano en la cintura a criticar la labor de los demás sin hacer absolutamente nada. Esos que siguen creyendo que el mundo les debe algo y que los que nos plantamos frente a ellos para compartirles ideas -que dicho sea de paso, no tenemos porqué- y que son incapaces de pensar de manera original, de sintetizar lo que se les está diciendo y de proponer nuevas formas de generar recursos para lo que sea.
Este tipo de personas me dan entre rabia y tristeza. Son el ejemplo perfecto de lo que nos tiene en el suelo como país. El veneno en lo que decía se olía a kilómetros. Ni una palabra positiva de los que hicimos. Ni una. Solamente sus ideas de cómo debe funcionar el mundo, que se podría resumir en: “me das el remedio, el trapito y úntemelo usted tantito”. Ni hablar. Seguiré promoviendo el trabajo hormiga como base para salir del hoyo en el que estamos.
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Jun 21st
Las pérdidas recientes de grandes de la cultura universal -Gabriel Vargas, creador de la Familia Burrón, pilar de la historieta mexicana y que plasmó como nadie la idiosincracia popular; Carlos Monsivais, cronista, escritor, ensayista, comentarista de todo; y José Saramago, gloria lusitana de las letras universales, premio Nobel de Literatura- más allá de dejar un profundo hueco, ha destapado otro que pienso que es más grave: el de los villamelones.
Yo debo confesar que conozco poco de la obra de Saramago, de Monsivais he leido mucho de opinión y lo ví comentar acerca de todo un millón de veces y que a Gabriel Vargas lo conozco desde niño gracias a la obsesión de mi abuelo por juntar sus historietas. No me siento ni con mucho en la capacidad de comentar cualquiera de sus obras más allá de lo que podría investigar o de lo que caiga en mis manos. Y creo firmemente que la gran mayoría de la gente que me rodea se encuentra en una situación similar o peor que la mía. Entonces, ¿de dónde viene ahora esa extraña explosión de intelectuales que citan a Saramago, a Monsivais y hasta a Borola Tacuche de Burrón en blogs, Twitters, Facebooks, programas de radio y televisión? ¿Cuál es la necesidad de tratar de demostrar que sabemos de algo cuando en realidad agarramos Wikipedia, retomamos dos frases y las copiamos para que los demás digan, “wooo!!, íralo”?
Ibargüengoitia (y de ese si se un rato) decía que no entendía cual era la necesidad de entrevistar escritores, ya que la razón principal por la que escribian era que preferían dejar sus ideas plasmadas. Lo mismo podría yo decir de la andanada de comentarios que desatan las muertes de los escritores. Si estuvieran en la flor de la edad, productivos y con las ideas enla punta de la lengua, serían una pérdida irreparable. Pero hay que tomar en cuenta que casi todos estos creadores mueren a edades avanzadas y que sus mejores años ya pasaron. Pero para eso dejaron plasmadas sus ideas, como decía Don Jorge. Escribieron lo que tenían que escribir, dejaron su marca en la cultura y lo mjor de todo es que sus obras están al alcance de todos con solo ir a Gandhi, Sanborns o prender la computadora.
Dentro de los comentarios que leí -y siento no dar la fuente, no la recuerdo- el mejor fue este: “Se están muriendo los escritores. Los lectores se murieron hace mucho”. Dejen de rasgarse las vestiduras por lo que apenas conocen. Mejor, cómprense su librito y vayan leyéndolo en el metro.
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¿Qué le dicen a Simón?