La libertad de… ¿qué era?

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Ya se que están hartos del asunto de Carmelita y sus Secuaces, pero hay un tema alterno que se toca mucho en estos lares y del cual me gustaría dar mi opinión, cobijado bajo los laureles de la sacrosanta libertad de expresión. Dicho en otras palabras, me voy a cagar en todo el mundo.

La libertad de expresión es un término absoluto: hay o no hay. Es como estar muerto o embarazada, no hay medias tintas. En México gozamos de cabal libertad para decir lo que nos venga en gana, donde queramos y en el tono que más nos plazca. De ahi a que haya represalias porque al aludido no le gusta lo que dices, es otra cosa y si es un tema que debería cuidarse más, pero eso no vulnera que puedas acusar a un narco de serlo o a un político de ratero. Eso SI lo puedes hacer y ahi radica la libertad.

Lo que me patea las gónadas son todas las personas que confunden este derecho de la humanidad con estar de acuerdo con sus ideas. A raiz del diferendo MVS-Aristegui, todo mundo sale a dar su opinión en favor de alguna de las partes. Lo que me parece inconcebible es que, partiendo de la base de lo que dice la periodista que “es un vendaval de intolerancia y un ataque flagrante a la libertad de expresión, la que por cierto no existe en este país” (hice un mashup de lo que dijo con lo que dijeron otros y con lo que entendí, y que dicho sea de paso, me parece una afirmación dicha en total libertad de hacerlo), cualquiera de una opinión distinta a ésta es, por decir lo menos, una puta del sistema.

Permítanme diferir. Cualquier persona puede decir lo que quiera. En eso radica la libertad de expresión. En las calles, todos los días, hay manifestaciones, pintas, publicaciones, conferencias de prensa, mítines, etc, en los que se dice santo y seña de todos los temas imaginables. Estar a favor de un tema, aunque sea el más impopular, es mi derecho y también puedo decir lo que me toque los huevos acerca de él, además de poderme cagar en la opinión de los demás. La libertad de expresión no es un concurso de popularidad; es un ejercicio social que permite escuchar a todos en igualdad de circunstancias y emparejar el terreno para que desde ahí, todos seamos equivalentes.

Escuchar a @fernandeznorona decir que en México no hay libertad de expresión y que el presidente es un asesino que deberían colgarlo de las bolas en la misma frase, es una joya de la contradicción, una paradoja lingüistica que lo que logra es incrementar la de por sí ya marcada polarización que hay. Básicamente está diciendo: el que no piense como yo está equivocado. Para los que se erigen como paladines de la democracia, me suena un poco fascista esta linea de pensamiento. Tal vez solo sea yo.

Creo que vivimos en una confusión total con respecto a nuestras libertades, obligaciones y responsabilidades. Somos como el burro lechero que lo sueltan y no sabe que hacer, retomando el camino de siempre. Ayer escuchaba a Aristegui hablar de “echeverriísmo”. La mitad de la gente que vive en este país no tiene idea de lo que está hablando, ya que está mencionando un país que ya no existe. Hace 40 años estábamos en otro camino, los que vivieron esa época están muertos o en camino a estarlo, las condiciones mundiales eran diferentes y un eterno etcétera. No perdamos de vista que todos estos términos lo que buscan es fomentar el miedo, al más puro estilo de Bush con su guerra al terrorismo o de los regímenes totalitarios de mediados del siglo XX. En una sociedad de puertas abiertas a la información como la que tenemos hoy día estos desfiguros son inimaginables. Hay demasiadas puertas de entrada y salida como para querer cubrirlas todas. He leído incluso a gente que dice que vivimos en Corea. Me encantaría que los que piensan así se den una vuelta por allá para que vean lo que si es vivir en terror. Tres rayitas menos al azote no nos caerían nada mal.

No hay libertad sin responsablidad. Perdernos en la semántica es peligroso en un país que siente y no piensa. Seamos claros y respondamos a nuestros dichos, defendamos nuestro pesamiento y seamos congruentes. A México le urge claridad y dejar de flotar en un limbo que ya tiene varios lustros y que lo único que está logrando es sacarnos poco a poco del esquema mundial.

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Carmen, se te perdió la cadenita

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En México nos encanta satanizar la postura de los medios. Creemos que deben ser plurales, abrir la puerta a todo el mundo y presentar todas las posturas posibles. Eso no pasa en el mundo. Los medios tienen posturas, asi como los periodistas. La diferencia es que jamás verás a Bill Maher con un programa en Fox, ya que la filosofía y postura del medio es diametralmente opuesta a la del comunicador.

Que digan que MVS está alineado con el PRI no tiene nada de nuevo; a mi lo que me parece sorprendente -ya que estoy casi seguro que solo pasa aqui- es que un mismo medio tenga voces distintas. No es común que suceda. Ayer o antier Brozo, desde su odiada Televisa, dio una postura con respecto a Aristegui y no lo veo que esté en la calle con sus chivas porque Azcárraga lo corrió por dar su opinión.

El mame de la censura es ridículo. Carmencita siempre dijo lo que quiso, cuando quiso y como quiso. nadie la corrió, ella se solidarizó con dos empleados de MVS que abusaron de la confianza de la empresa al hacer uso de su marca sin autorización. Lo que sucede es que estos amigos se sienten oráculos intocables y se les olvida que son prescindibles. A los Vargas les vale idem que se vaya; a lo mejor no venderán un tiempo, pero son duennos de la concesión de FM más antigua de México. Tienen suficiente dinero para pasar ruido blanco por 6 meses y después hacer la estación grupera para venderle a la raza. No necesitan a Carmen, como quedó demostrado al aceptar su renuncia.

Por conocimiento propio, por pláticas con amigos que trabajaron con ella e incluso fueron sus jefes y por el historial de la señora, lo que me queda claro es que puede ser una valiente comunicadora pero es una pésima empleada. Tomaba vacaciones cuando quería, cortaba comerciales, llegaba tarde, no participaba en consejos editoriales ni en decisiones de redacción. Básicamente, hacía lo que le pasaba por los huevos. Y esa es una postura muy inteligente cuendo tu generas tus recursos, no cuando alguien más firma tus vales de despensa.

Que los Vargas estén con el PRI está mal, pero que Carmelita esté con el peje -así, con minúscula- está bien. Esa si es la lógica que va a lograr que este país se vaya de una buena vez a la mierda, con visión de los hacendados contra los pobres peones. Solitos se ponen en cuatro, relegando su valor a sus ídolos y a sus líderes.

Como gritan muchos que defienden a la señora: “no estoy de acuerdo contigo, pero daría mi vida por defender tu derecho a disentir”. Ojalá que lo apliquen para ellos también, porque no estar de acuerdo con ellos implica ser un pendejo vendido lamebotas del poder… exactamente lo que ellos hacen con sus personajes.

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¿Cómo le hacemos?

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Dando un poco de contexto.

En Facebook (ya se, ya se), escribí lo siguiente con respecto a las declaraciones de Peña Nieto del resultado de las investigaciones de Ayotzinapa. Para los que viven en una cueva, el presidente declaró, mutatis mutandi, que ya es hora de dejar Ayotzinapa atrás y seguir adelante como país.

Pocas veces estoy de acuerdo con Peña Nieto. En esta ocasión, al decir que no podemos quedarnos atrapados en Ayotzinapa lo estoy. A los agoreros de la tragedia es lo que les encanta. Buscar su 68, su halconazo, su Aguas Blancas, su guardería ABC. Las cosas pasan, buenas y malas, y en ningún caso podemos clavarnos un pie en ellas para pensar que siempre serán así. Que se haga justicia, si. Que se castigue, si. Que se legisle y se impida que pasen estas cosas, si. Que se mantenga en la memoria colectiva como un terrible y vergonzoso momento de la historia, si. Pero de ahí a moldearnos como nación y que el rumbo de todo lo determinen algunos cientos de personas, jamás.

Mi querida Ceci Yegros @ceciyegros, atinada como siempre, me preguntó:

¿Y qué podemos hacer como nación para que se haga justicia, se castigue, se legisle y sobre todo: Se recuerde? Como diría mi cuate Don Arthur Miller, “El paso del tiempo condena al olvido la memoria de un país”

A esta pregunta, yo, desatinado como de costumbre, contesté:

Esa, mi querida Chechu Yegros, es la pregunta de los 10 millones. Te voy a contestar de manera simplista. Es responsabilidad de los ciudadanos.

 

Como sociedad, no podemos doblarnos y dejar que nos follen a su conveniencia, pero los métodos son importantes. Desorden, guerra civil, violencia no son la respuesta. Se ha demostrado y además ya no estamos para eso.

 

El asunto es que estos grupos son minoritarios. Cuando tienes una abstención del 60% en elecciones federales y mayor en intermedias, te dice mucho el tipo de sociedad que tienes. La gente no se involucra. NO le interesa. Lo que le encanta es decir que todo está mal, levantar un dedo flamígero para apuntar al gobierno, a los narcos, a los rateros, a los políticos, a todos, pero nunca lo levanta y se señala a si mismo.

 

El problema siempre está fuera. La solución siempre está fuera. Un país como Canadá o como Finlandia tienen un discurso ciudadano muy distinto. Medios distintos. Ideas grupales. Preocupación por el otro. Nuestros paises que aplauden a los toros y le rezan a la virgen de Guadalupe tienen una visión distinta a otras latitudes. Somos ladinos, vemos de lado, hablamos entre dientes, secretamente queremos ser ese antiheroe que siempre sale bien librado de sus tropelías. No nos da coraje la corrupción, nos da coraje no estar metidos en el negocio.

 

Cuando dicen que los pueblos tienen el gobierno que se merecen, es cierto. Un país que propone que Cuauhtemoc Blanco, un cuasi analfabeta, que Quico, un “comediante” que no ha hecho nada relevante en 40 años, o Yuri, una cantante de valores volátiles y acomodaticios, sean sus próximos gobernantes o legisladores, es un país que se está quedando sin ideas y está apostando al bling bling político, exactamente igual de lo que se quejan con Peña Nieto -el subproducto que una televisora puso en el poder (si, este es el nivel de discurso). Si esto es lo que aceptamos, nos merecemos todo lo que nos pasa.

 

Al final, somos muchos más los que queremos un país mejor, donde podamos trabajar dignamente, salir a la calle, educar a nuestros hijos y poder tener tiempo libre. Eso no se logra con guerras. Se logra con un enfoque en ser un país de primera, desde la casa. Con respeto a los otros y al bien común. Involucrándonos en lo que pasa en nuestra calle, en nuestra colonia.

 

Si los padres de los de Ayotzinapa no empiezan por quejarse de las razones que tuvo una escuela sin director para mandar a un grupo de estudiantes de primer año a un municipio a 200 kilómetros de su comunidad para ir a protestar algo que no les afecta y prefieren, como lo hacíamos en esta tierra hace 600 años, exigir al tlaotani que le resuelva sus problemas, o peor aún, culparlo a él por su unción divina, estamos muy lejos de tener una sociedad responsable de sus decisiones y del país que se supone que queremos tener.

 

Iba a ser simplista, mi querida Chechu, pero me clavé.

 

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Ahí se los dejo

 

¿Periodismo o activismo?

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Escuchando las noticias de la mañana, lo que casi me causa una embolia, pasaron la nota del “periodista” que un comando armado secuestró en el municipio de Medellín, en Veracruz.

No quiero minimizar la violencia y el total descontrol que se vive en ciertas zonas del país. Es lamentable que pasen estas cosas y mis pensamientos van con la familia de este señor. A lo que me quiero referir es al entrecomillado de unas líneas arriba. El “periodista”.

Informar es una labor seria. Hay gente que estudia años para refinar el arte de la palabra escrita, de la incisiva opinión en la radio o por lo menos de la cara conocida en la televisión. La apertura de estos medios sociales -que de eso tienen poco- hace que cualquier palurdo con diez pesos y acceso al café internet vierta sus ideas en un blog, del cual este sería un triste ejemplo, y se autodenomine periodista.

Todos tenemos derecho a nuestra opinión y de ponerla donde nos de la gana. Pintarla en las paredes de una dependencia oficial, tener nuestro chuirer, feis o tombler. Podemos grabar nuesto videoblog al mas puro estilo de German o del Werever. Gritar a los cuatro vientos que el alcalde de tal o cual es un ratero o que el delegado no hace su trabajo porque hay baches en las calles. Expresarse libremente es una garantía consignada en nuestra Carta Magna.

Lo que si les encargo de favorcito es que no se cuelguen medallas que no les corresponden. Tener mi blog y decir lo que pienso no me hace periodista. Ser un taxista de Medellín, Veracruz con un montón de ganas de participar en la vida pública y repartir un panfleto con sus opiniones, tampoco. Eso se llama activismo y hay harto. Que lo hayan secuestrado o matado por sus opiniones tampoco lo hace periodista. He sabido de muchos casos de gente que la matan en una fiesta solo porque lo que dijo no le cuadró al que traía la pistola. Como pasó con Charlie Hebdo, pisó el callo que no debía y se la cobraron, pero hay que distinguir entre eso y la labor de un verdadero periodista, que influye en la opinión pública, que marca tendencias de pensamiento, que hace reflexionar a la sociedad con sus letras.

Bájenle dos rayas y no se la crean tanto, mis adorados.

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No soy Charlie

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Lo que pasó en París está muy cabrón. Meterse a una empresa a balacear gente porque no les cuadra lo que dicen no debería pasar en ningún lado. Pero esto me pone a reflexionar acerca de la tan llevada y traida “Libertad de Expresión”
Para la religión musulmana, burlarse de Mahoma es simplemente inaceptable; dibujarlo, representarlo de algún modo distinto a sus cánones está penado incluso con la muerte. ¿Qué necesidad tiene alguien de estar haciendo esto? Dicen que los perros se lamen el culo porque pueden. También cualquiera puede decir lo que sea de quien sea, pero todo tiene consecuencias. Escudarse detrás de la Libertad de Expresión para burlarse de las creencias de otros y esperar que no pase nada es muy irresponsable.
Porque este es el punto medular. Son creencias. No son hechos refutables. Si alguien me discute que la tierra es cuadrada o que los dinosaurios convivieron con los humanos es un argumento facil de destruir, pero cuando pasamos al terreno de la fe, el juego es otro. La gente está muy loca y es capaz de lo que sea con tal de defender sus creencias.
Esto no se limita a los musulmanes, que tienen larga cola que les pisen… en los últimos 15 años. Si nos arrancamos con la iglesia católica, tenemos 2,000 de muy amenas historias de matanzas por contradecir sus creencias. Se espantan porque matan a unos caricaturistas que se burlan abiertamente de la fe de un pueblo pero ni chistan cuando les recuerdan las quemas de mujeres librepensadoras (millones, según algunas fuentes) por no cuadrarse ante la fe católica.
La libertad lleva responsabilidad. Si le rascas los huevos al tigre dudo que te de las gracias. Y estos compas se los patearon y quemaron y echaron ácido durante muchos años. Siempre hay un loco. Siempre.
Ojalá respetaramos más y nos dejáramos de meter en lo que no nos importa. Si los demás quieren vivir cubiertos en sangre y eso los hace felices, ¿a mi que?

Inicio de año

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Desde que tengo razón, la gente dice que el año que termina estuvo muy difícil, las empresas solo hablan de años “complicados”, pura crisis y que no hay nada de que estar contento u orgulloso. No se de verdad como hemos sobrevivido.

Hay tiempos buenos y malos. Ni siquiera son cíclicos. Algo pasa que descompone todo y de pronto pasa otra cosa que lo compone. La verdad es que la humanidad nunca ha estado tan bien. Estamos, aunque no lo parezca, en el periodo más largo en muchísimo tiempo con los menores conflictos bélicos. La gente en general en el mundo come mas y mejor. La tecnología nos tiene mas comunicados que nunca. La expectativa de vida es mayor que en ningún otro momento de la historia.

Pero también tenemos a la sociedad más cínica, nefasta e impaciente que se tenga memoria. Parecemos niños chiquitos que nos quitan la paleta y hacemos rabieta porque las cosas no funcionan como queremos. Nos enojamos ante el pequeño milagro que es tener una computadora portátil que se comunica con el espacio para que subamos la foto de nuestros perros a internet solo porque se queda pensando un poco. Cada vez convivimos menos. Creemos que convivimos porque estamos en las redes “sociales”,que de eso no tienen nada. Nos polarizamos ante ideas porque queremos pertenecer y parecer que nuestra opinión vale. Ya no vemos al otro como igual, lo vemos como enemigo solo porque no piensa como nosotros.

Para mi, estas son las razones por las que siempre vemos todo mal. Nos gana la avaricia, nunca nada es suficiente, todo nos urge. Somos la generación a la que ningún Chile le embona. Vivimos en un perpetuo estado de insatisfacción. Y todo es por decisión.

Cambien el switch. Vean mas a los ojos que a las carteras de las personas. Cuando alguien les pregunte a qué te dedicas contesten “a ser feliz” en vez de explicar su curriculum. Hagan un acto random de bondad. No quieran cambiar al mundo. Sean menos nocivos con el.

Que tengan un buen inicio de año.

¿Estado fallido?

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La soltura con la que utilizamos los términos en México es pasmosa. “Estado fallido” es un lugar donde el colapso es tal que nada funciona, hay revueltas en las calles, escasea el alimento, los servicios básicos son inexistentes, etc. Dense una vueta por Irak o por Burma.

Lo que aquí nos pasa es un descontento de los grupos que no han accedido a la chequera. Usan el financiamiento de los partidos para pagar grupos de choque que desestabilizan todo. Y en estos grupo también está metido el gobierno federal. Todo se hace con la intención de mantener pendiente a la gente de lo urgente y que no vean lo importante.

¿Y qué es lo importante? Que a pesar de que tenemos todo para ser uno de los principales actores en el concierto mundial, no dedicamos a discutir idioteces que los países que nos están rebasando ya pasaron hace décadas: China, India, Chile, el mismo España con todos sus problemas, Nueva Zelanda y un vergonzoso etcétera. Todos están trabajando, produciendo, creciendo. Y nosotros, discutiendo de la casa de una actriz como si eso fuera lo que va a cambiar el rumbo de un país.

Como ejemplo. ¿Ustedes creen que la construcción del tren México Querétaro se detuvo por una mala licitación? Mi padre compró un terreno a 15 km de Qro hace 40 años porque allá íbamos a vivir, ya que se iba a contruir un tren de alta velocidad entre México y Querétaro. ¿Se contruyó? Pos no. Y por las mismas razones que este tren se volvió a detener: por presión de los transportistas (uno de los gremios más corruptos y sucios que se tenga noticia) y por el negocio que se le va de las manos a gobiernos federales, estatales y municipales si sacas de circulación cientos de autobuses por un servicio más eficiente, seguro, rápido y limpio. Que la gente se joda. Que todos tengamos que seguir transportándonos por carreteras en mal estado o en autobuses de dudoso grado de conservación. Todo sea por que los grupos de dinero mantengan su estado actual.

Sigamos haciendo el juego de los políticos. Sigan creyendo a un lado o a otro. Todos son lo mismo, no tienen mayor interés que ver cómo le meten mano a las arcas públicas. Y nosotros pidiendo por Ayotzinapa, que está más manoseado y podrido que nada.

‪#‎QueNoRenuncienQueTrabajen‬

El contenido que uno quiera

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Les tengo una pregunta seria a mis adorados activistas de bolsillo: ¿donde dice que las televisoras tienen la obligación contractual con el gobierno que les da la concesión de que toda su programación debe ser de calidad?
Si analizamos la oferta de contenido de televisa hay cosas rescatables (las menos para no ser linchado). Pero eso no es el punto. El punto es que la gente tiene la opción y la libertad de consumir el contenido o las ideas que quiera. Si quieres ser idiota, es el ultimo de los derechos que deberían quitarte. Así como leer el Manifiesto del Partido Comunista o los discursos del Peje, si quiero llenar mi cabeza de las historias vacías de Televisa es MI DERECHO. Al final, Proceso también provee contenidos (desde mi punto de vista de cuestionable calidad) y hay gente que los consume como si fueran la Biblia o el Coran. Y eso no esta mal. Es SU DERECHO.
El problema es cuando se erigen los dueños de la verdad diciendo que televisa es una mierda y proceso es lo que rifa.
A mi me parece que la diversidad es buena. ¿Cómo voy a saber que una telenovela es de dudosa hechura si nunca he visto una película de Woody Allen? Y eso que hay gente que todavía no entiende su humor.
No es responsabilidad de un productor de entretenimiento educar a la población. Es responsabilidad de los maestros que prefieren andar de revoltosos, de grillos, “queriendo cambiar al gobierno y buscando la igualdad social”. Ese no es su trabajo. Ese es de todos. Que ellos lleven conocimientos a las aulas y que abran la mente de los alumnos y de las generaciones que vienen. Su trabajo es en los salones, no en las calles.

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2 de Octubre. ¿Y si ya lo olvidamos?

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Otra vez es 2 de Octubre. Otra vez saldrán miles de personas a la calle a protestar por un México que ya no existe. Otra vez tendremos que soportar esos discursos retrógrados que lo único que logran es anclarnos al pasado y que vulneran nuestra capacidad de establecernos en el futuro. Otra vez.

Entiendo perfectamente lo traumático que es un evento de esta naturaleza. Cada generación tiene el suyo. Lo que me parece más sorprendente es la capacidad que ha tenido el 2 de Octubre para convertirse en algo parecido a la mitología popular. Hoy, casi ninguna persona que se presenta a protestar por esta fecha estuvo en el evento; bueno, ni siquiera vinculada. La gran mayoría ni siquiera habían nacido. Entonces, ¿de donde viene la fascinación por esta fecha?

Yo creo que es la base de la actitud que tenemos los mexicanos hacia todo lo que nos pasa. Necesitamos tener un culpable y de preferenica que no seamos nosotros. Por eso la figura sempiterna de un gobierno represor, que no me deja crecer y que solo ve por sus interese y nunca por los del pueblo, que paga con su sangre la afrenta de levantar el rostro para intentar ver el sol, es un gran pretexto para evitar avanzar por nuestros propios medios. ¿Para qué esforzarse si el gobienro al final se va a quedar con todo? Bastó un día, el 2 de Octubre de 1968, para dejar en el inconciente colectivo la idea que al gobierno no se le habla de de frente.

Han pasado casi 50 años (46 para ser precisos) y México y el mundo son otros que en 1968. Por supuesto que hay libertad de expresión. Está representada en las cámaras, que antes estaban copadas por el PRI. En cualquier teléfono uno puede verter veneno en contra de Enrique Peña NIeto y hasta donde se, no pasa nada. Cualquier noticiero de radio dice lo que quiere, los periódicos están repletos de crítica, las redes sociales ni se diga. Y ni así estamos contentos.

Yo lo que creo es que no sabemos que queremos. Somos como ese niño que en la escuela estaba enojado con todos pero nadie sabía por qué. No importaba que lo cambiaran de lugar, que le dieran el balón, que lo dejaran tocar la campana; todo, absolutamento todo, estaba mal y en su contra. Así estamos. Con los pies en el pasado, sentados en el presente y dándole la espalda al futuro, esperando que mágicamente las cosas se solucionen por la intervención de un gobierno, que sin importar sus colores, siempre es represor, perverso, mala leche y anexas. Ya nadie se salva. Le han dicho represor a todos los presidentes desde Díaz Ordaz. ¿En serio? ¿Todos los presidentes, sin excepción alguna y sin importar sus creencias personales y partidarias, todos son unos represores? Aunque estadísticamente esto es muy poco probable, la lógica nos dice que es una idiotez. Si asi fuera, yo no podría ni siquiera escribir esto para que lo lean 15 personas y un personaje como Martí Batres ya lo hubieran desparecido hace mucho tiempo.

México es otro. Nosotros somos otros. Seguir con un gancho en el pasado es la mejor manera de no avanzar. Las decisiones que un gobernante y una sociedad tomaron en un momento dado son puntos de inflexión de los cuales cambiamos la tendencia para evolucionar. Continuar con el discurso de Juárez, de Cárdenas, del 68 o de Calderón solo nos ancla al pasado. Revisemos la historia, saquemos conclusiones y a otra cosa. Creo que ya es momento de olvidar el 2 de Octubre de 1968 y centrarnos en el 2 de octubre de 2014. O mejor aún, en el 3.

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El rey a punto de morir.

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Ya se me quemaban las habas por regresar al blog. Bueno. Por regresar. Cuando estás perdiendo el camino dejas abandonado lo que te gusta y escribir aplica muy alto en esta lista.

Bueno. Basta de de quejas. A lo que te truje.

Hoy quiero compartir mis impresiones con respecto a lo que ha sucedido en últimas fechas (casi dos años diría yo) en la industria del contenido, definido como textos, imágenes, videos y audios originales que deben poblar no solo la blogósfera (ay que bonito término) sino todos los medios a los que estamos expuestos.

Algo está pasando en México. No solo son razones económicas, las que sigo sin entender porqué estamos tan jodidos, sino también son razones creativas: nos hemos vuelto huevones intelectuales, poco profesionales y pichicatos a la hora de generar. Los contenidos que consumimos en la televisión y radio nacionales los dejo aparte, porque su patetismo me parece insultante; adoramos a figuras que no aportan, entronamos ideas sin fundamento. Desde los noticieros y programas de revista hasta las emisiones puramente de entretenimiento, llenamos de vacío horas y horas del día. Y la televisión por cable no se queda atrás. nos atascan el buche con programas iguales, en lo que cambia es el personaje pero no la aportación.

Internet se está contagiando de este mal. Los sitios de noticias publican información sin respaldo, con fuentes ridículas o refritos de sitios internacionales. La repetición hasta el cansancio, amplificada por las redes sociales, que lo único que logran es ampliar la confusión, ha logrado una indigestión digital de la que veo dificil que podamos salir bien librados. El exceso de información como la clave de la desinformación.

Pienso que hemos perdido el respeto por el contenido. Consumimos lo que sea. Mis hijos (que imagino que serán reflejo fiel de su generación) pasan horas viendo videos que lo único que promueven es la idiotez, la violencia y el desapego. Basta con que alguien exprese una opinión contraria en Twitter o Facebook para que los verdugos de las buenas ideas la estandaricen, la ataquen y la destruyan. YouTube puede contener cientos de millones de horas de video pero muy poco aporta, educa o sorprende. Estamos en el vértice de una estrepitosa caida hacia el vacío de las ideas.

A los que nos dedicamos a la producción de contenido como una forma de vida y queremos aportar de verdad las puertas se cierran por presupuestos raquíticos o ejecutivos miopes que son incapaces de ver una buena idea aunque estuviera envuelta en Bárbara Mori. Se van por el camino más fácil, tienen pánico a innovar. Con copiar está bien, con seguir la moda de poner un hashtag basta, con hacer una promoción y ganar likes en Facebook están conformes. A pesar del altísimo consumo de contenido (sin importar su calidad) que existe hoy, continúan usando fórmulas que contravienen los principios más básicos de la comunicación. Y así estamos, tratando de sacar al buey de la barranca.

O nos quitamos la venda o nos vamos a dar de frente contra la pared. El contenido es el rey y parece que se está muriendo. Si no lo respetamos, falta poco para que la realidad de esa aldea global nos devore por completo. Ya perdimos varios encuentros. A ver si no perdemos para siempre el campeonato.

Comenten y aporten.

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