Los derechos humanos son para los humanos derechos

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A pesar de ue me llegó en una cadena, quiero compartir este texto que supuestamente fue escrito por el Ministro de Defensa de Canadá en respuesta a una petición de una persona a revisar los derechos de los terroristas que estaban detenidos en Afghanistan.

Cuaquiera puede dudar de la veracidad del hecho; lo que quiero apuntar es la reflexión que se hace con respecto a quién es el que tiene, de facto, más derechos en situaciones extremas. Y que todos los que gritan a los cuatro vientos acerca de los derechos que tienen los delincuentes que asolan nuetro país se la piensen dos o tres veces.

Comenten, aporten y aqui les dejo el texto.

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Una canadiense pacifista escribió a las autoridades de su país quejándose del trato que se da a los terroristas detenidos en Afganistán.

Le contesta el ministro de Defensa:

 

Estimada ciudadana comprometida:

Gracias por su carta en la que expresa la preocupación por el trato que damos a los terroristas talibanes y de Al Qaeda en manos de las Fuerzas Armadas Canadienses. 

En atención a las quejas que recibimos de ciudadanos comprometidos como usted, hemos creado un nuevo programa de pacifismo e integración para los terroristas. 

De acuerdo con ese programa, hemos decidido seleccionar un terrorista y colocarlo bajo la dependencia de la familia de usted.

El próximo lunes tendrá usted en su casa a Alí Mohamed Amé Ben Mahmud ( puede llamarlo simplemente Amé ). 

Espero que puedan tratarlo amablemente tal como exigía usted en su carta de protesta, lo más probable es que necesite usted contratar a algunos ayudantes para esa misión. 

Cada semana nuestro departamento le va a hacer una visita de inspección para comprobar que se tienen en cuenta los principios de buen trato que exigía usted en su carta.

Debo advertirle que Amé es un psicópata extremadamente violento, pero confiamos en que, con la sensibilidad que usted manifestaba en su carta, logrará superar ese inconveniente. 

Insistimos en que su huésped resulta extremadamente eficiente en el combate cuerpo a cuerpo y que puede matar con un lápiz o un cortaúñas, además, Amé es un experto en fabricar artefactos explosivos con productos caseros; así que tenga bien guardados esos productos a menos que en su opinión esa decisión pueda ofender a Amé.

El terrorista no querrá relacionarse con usted o con sus hijas (excepto sexualmente) puesto que él considera a las mujeres como meros objetos, ese es un aspecto muy sensible, puesto que se le han observado tendencias violentas respecto a las mujeres que no cumplen con el atuendo islamista, así pues, confío en que a usted no le moleste llevar el burka; de ese modo contribuirá usted a respetar la cultura y las creencias que manifestaba en su carta.

Gracias otra vez por su preocupación, estamos reconociendo a las personas como usted e informaremos a nuestros conciudadanos de su cooperación. 

Buena suerte.

Atentamente 

Gordon O’Connor. 
Ministro de Defensa.

Cínico soy…

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Solo para recordar la efeméride que motiva este post. El 11 de Noviembre de 2011 perdimos a 8 personas en un accidente de helicóptero, entre los que se encontraba Francisco Blake, Secretario de Gobernación. Es el segundo Secretario que muere en un accidente aéreo en el gobierno de Calderón. Esto ha levantado más de una ceja en todo el mundo. Pero no me quiero enfocar en las posibles causas del accidente. Bueno. Ni siquiera me he tomado la molestia de ver las noticias, por lo que no se más allá del hecho mismo. Me quiero enfocar en el clima prevaleciente y en lo que esto significa para el futuro de México, según mi humilde opinión.

Estamos atravesando por una profunda crisis de identidad como pueblo. La fragmentación brutal de la ideología que hemos sufrido en los últimos años no ha vuelto peligrosamente cínicos. No le creemos a nada ni a nadie. La PGR, el presidente, Twitter, nuestros amigos, dios padre puede bajar del cielo a decirnos misa y no le vamos a creer. Todo está tan revuelto, tan distorsionado, que creemos que un boxeador que disputa un título mundial es limpio y puro, cual moderno Rocky de la raza de bronce y que el otro es un demonio corrupto y que le robaron la pelea por ser mexicano. Perdón, pero eso no solo es ser cínico; es ser pendejo.

Me encantaría poder tener una propuesta concreta para arreglar este espantoso caos en el que vivimos. No la tengo. Lo mejor que puedo hacer es enfocarme en lo que hago y tratar de ser buen ciudadano. Me entristece profundamente el encrispamiento que producen las más mínimas cosas en México. El otro día presencié como dos tuiteros se enfrascaron en una discusión que acabó a mentadas de madre por un comentario de lo más inocente. Y lo peor es que uno de esos dos tuiteros era yo. Me arrepiento públicamente, porque además arrastré a varios por ese camino y no estuvo nada bien. Pero mi punto es que estamos prestos a soltar el hervor y no nos damos cuenta de lo importante y lo esencial, lo que estamos perdiendo como país, que es que todos deberíamos estar del mismo lado y que ese lado se llama México. Y nos perdemos en demostrar quien tiene la razón. Y olvidamos que eso no es importante. Que lo importante es sumar.

No tengo muy claro a donde quiero que vaya esto. Hoy me sentí con la necesidad de escribir y de decir que me siento muy confundido por el momento que está pasando México. Estoy perdido y no se que camino me trajo hasta aquí, como decía la canción. Si tuviera que decir algo, pensaría en limpiar la mente nacional. Me recuerda un poco los peces de Buscando a Nemo, a los que agarra la red y que están condenados a terminar en el sartén. Llega el pequeño Nemo y les dice que si nadan todos al mismo tiempo hacia abajo se van a liberar. Y así lo hacen y se me hace un momento mágico de la película, en la que una multitud ciega y desordenada, con una acción colectiva, se libera del yugo en el que ellos mismos se metieron. No se necesitan mesías, ni poetas, ni políticos, ni chicharitos. Se necesita una chispa, una idea que nos haga voltear a todos al mismo lado. Algo que nos quite lo cínicos de una vez por todas y que nos demos cuenta que solitos le estamos dando en la madre a nuestro país y que poco a poco lo iremos erosionando hasta dejarlo irreconocible.

Por cierto, descansen en paz los del accidente.

No sean malitos. Si alguien sí le encontró sentido a esto, comenten, aporten y corríjanle el estilo.

 

Café de medio día

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Soluciones alternas para la nueva crisis

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Tengo que empezar diciéndolo: ya estoy curado de espanto. Esta expresión tan mexicana, que significa que ya son pocas cosas las que me sorprenden y paralizan, resume lo que siento hoy con respecto a la nueva crisis que se avecina gracias a la soberbia de nuestros norteños cohabitantes -lease, los pinches gringos.

Un resumen de los últimos años. Mantener la cabeza fuera del agua. Desde la influenza, pasando por la crisis financiera de 2009 y con lo “normal” que fue 2010, lo que se volvió un año de 24 meses con sus claras implicaciones financieras personales y de negocio, el tiempo ha transcurrido lento y al límite. 2011 afortunadamente ha sido mucho mejor, pero para que no se nos olvide, ya los güeros están listos para aplicarnos la siguiente andanada de sus estupideces y están prestos a meternos de lleno en la siguiente crisis.

Como dije al principio, ya estoy curado de espanto. En 2009 me apaniqué, no supe que hacer y me hundí en trabajo que lo único que logró fue envejecerme y amargarme. Como ya no estoy dispuesto a pasar por lo mismo, les quiero presentar algunas alternativas que he pensado para poder sortear esta nueva crisis, que se ve severa, profunda y sobre todo, larga.

1. ¿Do you wanna take a picture in the burro?

Nada tan edificante como explotar a un animal para ganar algunos centavos. Te compra un burro -o un tucán, tigre, mono araña o iguana- y lo pones a disposición del respetable para que, sombrero de por medio, se sientan en contacto con la naturaleza tomándose una foto con la bestia por unos cuantos pesos. La parte del negocio es que el modelo afortunadamente no tiene hijos que mandar a la escuela y aporta su porcentaje para la causa. Esta actividad se puede llevar a cabo tanto en la ciudad, lo que permite más exoticismo, como en los centros vacacionales, lo que permite burlarse del turista al verlo con los huevos de un mono araña directamente en su rostro.

2. “Le leo la mano, le digo su futuro…”

Ser charlatán es lo de hoy. Desde la dizque gitana que pasea por la calle, con un acento extraño y ropajes sueltos leyendo manos y expidiendo pócimas, hasta los nuevos curanderos digitales, esos que van a salvar a una marca de la quiebra desde la comodidad de su teléfono. Usted escoja su charlatán de preferencia, consígase el disfraz adecuado y salga a la calle a embaucar incautos. Hasta se lo van a agradecer.

3. “¿Su permiso, joven?”

Nunca estuvo más de moda hacerse pasar por autoridad para sacar unos cuantos pesos más. Los huecos que existen en la ley y la facilidad para conseguir credenciales y uniformes de cualquier dependencia o representante de la ley da mucha tela para extorsionar a quien sea. Una credencial de la delegación o del municipio y puede uno ir de tortería en tortería amenzando con clausurar por violaciones al reglamento de lo que sea pero estar dispuesto a hacer la vista para otro lado a cambio de una propina o de menos una torta cubana; o en el otro extremo, un par de uniformes de la PFP, dos rifles de asalto de utilería y podemos irrumpir en casas ajenas gritando que buscamos al Compayito, amenazando a los habitantes y de paso, robándonos relojes, alhajas y efectivo. Si dudan de la efectividad de este método, nomás pregúntenle a Efraín Bartolomé.

4. “Un gramito nada más”

Todas las actividades ilegales son lo de hoy en México. Solo lo digo, mas no lo recomiendo. Cada quien.

5. “Voto por voto…”

Ser candidato de lo que sea a lo que sea es una de las actividades más productivas que hay y lo que necesita México es productividad. La relación esfuerzo-beneficio pondría verdes de envidia a un círculo de calidad japonés. No se necesita más que tener un padrino, ser cuate de un narco que financie y al cual hay que regalarle el puesto una vez ganado, y de ahí, de 3 a 6 años de vivir mamanado del presupuesto, el que ha demostrado ser infinito para ellos y muuuy finito para el resto de la población.

Estas son algunas alternativas para sortear la próxima crisis. Por supuesto que se reciben más en el buzón de sugerencias. Pónganse la pila, que la crisis los agarre confesados.

Comenten y aporten.

La Agencia Virtual: 10 años

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Hoy, 13 de Agosto de 2011, La Agencia Virtual, el proyecto de vida que decidi seguir, cumple 10 años de constituido como una entidad legal. Pero la historia se remonta a unos años atrás.

La Agencia Virtual nace como la idea de un flojo profesional – lease yo – para hacer un negocio. Acababa de salir de trabajar de Qualli, que en su momento era una de las postproductoras más importantes de México y decidí tomarme un tiempo para mi, lo que se volvió un año sabático. Durante los anteriores 10 años, había sido publicista, trabajando en Coca Cola, en Multivisión y como director creativo en Bozell. Por no quedarme fuera de la jugada, tuve una idea. Quería crear la agencia de publicidad más grande del mundo, en la que todos los participantes eran freelance y concentrando al talento más importante del medio. Bajo el principio de “en la publicidad todo mundo freelancea”, la idea tenía algo de sentido. Pero los clientes mexicanos, por lo menos en 1996, querían que su agencia estuviera en un edificio muy lindo de Polanco o de Bosques de las Lomas y le daban más valor a eso que a una buena idea o estrategia. No estoy muy seguro que esto haya cambiado fundamentalmente, ya que desde esa experiencia no he vuelto a participar en el mundo de la publicidad.

¿Cómo me empecé a dedicar a la producción, actividad que no me encantaba e incluso me aburría un poco? Una de mis funciones en Qualli consistía en atender clientes especiales, como asociaciones y empresas del grupo – Qualli pertencía a Televisa. Estos, invariablemente, necesitaban hacer un video. Y a mi, por mi linda cara, ya que mi experiencia en esto era limitada, me encargaron esta tarea.
Al salir a buscar nuevos clientes, yo llegaba con mis ideas geniales que iban a cambiar el rumbo de la publicidad (recuerdo que una vez llegué a Cinemark a ofrecerles una promo cruzada con Catsup La Costeña, que consistía en hacer parecer que los cines estaban cubiertos de catsup o_O) y a cambio me decían: “¿tú no eras el de los videos de Qualli? Pues necesito un video”. Yo, con el fastidio y la soberbia de mis diez años de creativo publicitario, aceptaba a regañadientes. Regaño que duró hasta que empecé a cobrar y me di cuenta que esto si era negocio. Y sobre todo, que había muy poca gente capacitada y sobre todo, dispuesta a producir video corporativo de calidad.

Los videos los hacía empresas de eventos que habían acumulado equipo de producción y postproducción y que, por no tenerlos ociosos, incluían en sus servicios la producción del video del cliente. De ahí salieron joyas, que todas empezaban con una toma de los volcanes o del Angel de la Independencia y un locutor, generalmente Pepe Lavat, que decía algo como “México, país de contrastes y bellezas, lugar que en 1947 vió nacer a Pelitos SA, empresa 100% mexicana, cuyos firmes valores y visión de bla bla bla bla…”. Solo le cambiaban el logo y el nombre de la empresa y listo. No aportaban nada.

Los otros participantes en este mercado eran, o casas productoras de comerciales que tenían bajos ingresos y querían emparejarse produciendo lo que sea o gente muy joven que empezaba y que, con todo respeto, no tenía idea que estaba haciendo. El común denominador es que ninguno de estos participantes estaba interesado en lo único que le importaba al cliente: el negocio. Estaban inmersos en la parte creativa – en el caso de las casas de comerciales – o en sacarse el problema de encima – en el caso de los productores de eventos. Y para mi, esto era un terreno fertil para hacer un buen negocio.

Hoy, La Agencia Virtual ya no es tan virtual. Me quedé con el nombre sólo porque me gusta, pero hay mucho más que buenas ideas. El equipo que me ha acompañado por varios años, los que han pasado por ahí, los clientes que nos han dado su dinero se reflejan en más de 3,000 videos terminados, desde producciones con tomas aéreas y dos semanas de grabación por el país hasta videomemorias de eventos, viajes nacionales e internacionales, cientos de lanzamientos, convenciones y videos de empresa. Pero sobre todo, hemos creado una red de confianza. Hemos hecho muy buenos amigos.

Estoy feliz por esto. Muy feliz.

Comenten, aporten y pónganle unas velitas al pastel.

Los caminos de la vida

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Estoy pasando por un periodo de transición fuerte en mi vida. Una vez más me divorcio, otra vez a buscarme la vida. Mi negocio da tumbos, no necesariamente malos, pero sumamente desgastantes. Mis tiempos, mis movimientos, mis relaciones, todo está en un momento de transición. A mis 43 años tengo que reinventarme, buscar mi lugar en el mundo otra vez, tratar de no perderme como ya me ha pasado. ¿Estoy cansado? Si. ¿Desanimado? Un poco. ¿Esperanzado? Si. Y mucho.

Se que parece contradictorio, pero así me siento. No me cuestionen. Dentro del mar de muinas que he sido los últimos meses -tal vez años-  veo luz al final del camino. Estoy retomando mi rutina de ejercicio, estoy poniendo en orden mis cuentas, mi casa parece un lugar donde un humano puede vivir, estoy saliendo de manera estable con una extraordinaria mujer, veo a mis hijos prácticamente diario, tomé un curso que me hizo ver muchas cosas de mi vida. Estoy en limpieza profunda.

¿Cómo llegué aquí? Yo creía que era mi capacidad de solucionar las cosas, mi inteligencia y mi creatividad. I was so wrong. Lo que me trajo hasta aquí fue creer que siendo como soy iba a ser significante para los demás y que siendo visible -aunque fuera de la peor manera- los demás me iban a aceptar y a querer. Que fuerte para un adulto hecho y derecho descubrir de golpe y porrazo que sus decisiones de la infancia lo iban a perseguir hasta la edad madura. Pero así fue y hoy tengo la mitad de mi vida no para corregir, que es un error desde mi perspectiva, sino para redireccionar. El camino frente a mi ya no es una serie interminable de bifurcaciones. Hoy mi camino es un páramo abierto, vacío, en el que puedo sembrar y cosechar lo que se me pegue la gana, incluir a quien yo quiera, caminar en cualquier dirección sin temor a equivocar el rumbo o a perderme y ser la persona que siempre quise ser. Un buen hombre.

En el curso que tomé -si hay alguien interesado le puedo dar los datos, no quiero hacer anuncios aquí- hubo un punto en el que me tuve que cuestionar cómo hubiera sido mi vida si en ese punto de inflexión hubiera decidido no comportarme como lo hice y de pronto se me vino el mundo encima y no pude hacer mas que llorar. Porque me di cuenta de todas las personas a las que lastimé, todo el tiempo que perdí, todas las oportunidades que dejé pasar. Todo por manterme en una actitud que me sirvió a los 9 pero no a los 39. Y así fue y no me arrepiento, solo me entristece.

¿Qué sigue? No se. No quiero saberlo. Hoy me siento más ligero que ayer. Estoy dando tumbos aún, diciendo lo que me nace en ese momento y lastimando. Pero me disculpo, analizo y regreso. Hoy la vida me está regalando otra oportunidad. Y no me refiero a una falsa libertad, sino a la conciencia de cómo voy a ser a los 85 años y qué quiero para mi de hoy en adelante. Quiero estar conmigo y ser de utilidad a los demás. Quiero ser un buen hombre.

Comenten y aporten. Y pasen los kleenex, porfa.

La fantasía consensuada

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Otra vez es Julio en la ciudad de México. Y otra vez, igual que el año pasado, miles de geeks se reúnen alrededor de su fogata digital para conectarse por una semana completa en el Campus Party México 2011. Los registros dicen que son alrededor de 7,000 campuseros, y en palabras de Paco Ragageles, dueño y señor de CP, es el “más bestia de la historia de todos los campus”.

Hasta donde alcanza la vista, uno ve mesas y mesas con miles de conexiones. En el centro, un enorme servidor que nutre de información a los ávidos campuseros. En el perímetro, se llevan a cabo conferencias que van desde modding hasta software libre. Conforme pasan los días, los campuseros comienzan a perder el interés en la conexión virtual y empiezan a interesarse en la conexión humana. Ven al campusero de al lado, se sonríen, geekean. Se sacan conocimientos uno frente al otro como magos sacan liebres de sus chisteras, en un duelo de bits y bytes.

Al entrar se siente una vibra muy especial. La concentración de talento y conocimiento es abrumadura. A donde uno voltee hay un grupo interesante que conocer, gente con la cual platicar, ideas que absorber. Y esto, desde mi punto de vista, es una de las escenas más tristes de lo que sucede en México.

Ver tanto talento concentrado y desperdiciado me da para abajo mal. Muy mal. Vienen conferenciantes internacionales a platicar de los grandes éxitos que la vida online tiene en otras latitudes y a mi no me causa más que tristeza. La realidad que viven estos gurús, estos expositores de la modernidad, no puede estar más alejada de la nuestra. Y no porque no haya talento. Es porque en México no existe el financiamiento.

Les he platicado que yo tengo una casa productora de video. Nos va bien, tenemos buenos clientes, afortunadamente no paramos de trabajar. Pero de vez en cuando, es necesario hacer una inyección de equipo o de gente que tiene que salir de las propias arcas de la empresa y el flujo de efectivo no siempre es el mejor. Mi negocio cumple 10 años este año, no tenemos deaudas, es muy claro lo que hacemos, tenemos en nuestra cartera a varios de los clientes más importantes de México. Y sin embargo y a pesar de todo esto, nunca hemos sido capaces de conseguir un peso de financiamiento por parte de una institución bancaria. Y miren que lo hemos intentado. Si eso nos pasa a nosotros, una típica PYME mexicana, con experiencia y solidez, ¿qué podría esperar un grupo de jóvenes, con el cerebro lleno de buenas ideas y los bolsillos llenos de aire, para poder empezar un negocio online en serio?

Porque lo que yo veo de los negocios online en nuestro país no es más que buenas intenciones y muy pobres resultados. No hay una sola tienda online en México que funcione bien. Los que tienen sus “negocios” en internet son páginas en las que tratan de vender publicidad al juntar a un grupo de cuates para generar “contenido”. Las agencias grandes de comunicación y publicidad están generando “estrategias” en las que le venden unas cuentitas de vidrio a grandes clientes con resultados ridículos, bajo el pretexto de “participar” en la web 2.0.

¿Porqué, me pregunto, con todo el talento que tenemos concentrado en eventos como Campus Party, no somos capaces de generar un proyecto grande? Twitter, Facebook, WordPress, Google. Todos son proyectos que han salido de mentes universitarias, pero que en algún momento se tuvieron que financiar y financiar en serio. Hoy, Facebook es no solo el ditio de internet más visitado después de Google: es la marca que vale más en el planeta. Nada mal para un estudiante. Muy bien para el banquero o inversionista privado que no solo tuvo la visión, sino los huevos de aventarse a sacar uno o dos millones de dólares y apostar en la idea de un chamaco.

Platicando con Mónica Morais de Rugeek me comentaba que gran parte de los negocios y de la programación se está yendo a Argentina, y que nos estamos convirtiendo en un desierto. No puedo estar más de acuerdo con ella. Si la gente del dinero no voltea pronto sus ojos a la gente con talento, vamos a estar en graves problemas en breve. Otros países, como Argentina o la India lo entendieron hace tiempo y están llevando la batuta en lo que a tecnología se refiere.

Estamos inundados de talento. No dejemos que vivan en una fantasía consensuada, en la que todos saben mucho y ahi se acaba todo. Podemos ser una potencia mundial. Hay que financiar nuestro futuro.

Comenten y aporten.

Jon “Maddog” Hall en Campus Party México

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Jon “Maddog” Hall from Alex Simon on Vimeo.

#clientepitero: El Regreso

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Tras una excursión de varias semanas por los procelosos caminos del exceso de trabajo, regreso a mis actividades normales (tuitear y escribir). En este último periplo, tuve la oportunidad única de reencontrarme con #clientepitero. ¡Ah, cómo extrañaba yo sus necedades, sus incoherencias, sus groserías y su falta de profesionalismo!

Ya tenía tiempo que no trataba con #clientepitero. No por eso la memoria de sus métodos de trabajo se ha diluído; al contrario, cada vez se hace más presente y empeora conforme pasan los años. Afortunadamente, la relación con ellos ya se acabó. Ellos aún no lo saben, pero ya se enterarán.

#Clientepitero no es único. Ojalá. El mundo está plagado de ellos y mi responsabilidad es mostrarlos tal cual son: empresas que funcionan como dinosaurios, con mucho cuerpo y muy poca cabeza. Son empresas que no respetan la experiencia y el conocimiento de sus proveedores, lo que tenemos años especializándonos para poder eser expertos y ofrecer un buen servicio. Una buena manera de identificar a #clientepitero es darte cuenta cuál de tus clientes es el que siempore te da problemas, siempre salen mal sus cosas, siempre hay diferencias de presupuestos. A esos clientes, húyeles como a la rabia. Son #clientepitero

La última de mi #clientepitero es pensar que porque medio hicieron una de las cosas que hacían contigo y medio les salió, tienen, primero, la capacidad de hacerlo ellos. Y segundo, el derecho de reclamarte por cada uno de los pequeños errores que van sucediendo en el camino. Como #clientepitero no tiene idea de los procesos de trabajo de sus proveedores (hemos hablado en otros momentos de su proverbial ignorancia), no está en sus capacidades comprender que si tu ingresas mierda en un sistema, seguramente no te entregará flores. Sus flujos de procesos y entrega de información son tan deficientes que no sabe que está mandando, que es urgente, que es importante y cómo debe entragar sus cosas. Y además, reclama.

Proveedores como yo trabajamos con información que debemos transformar en algo que no tiene nada que ver con la información original. No somos un proveedor común. Si vendiéramos kilos de cartón, estaría de acuerdo en la mitad de las cosas que estes #clientespiteros reclaman. Pero no podemos ser tratados como gente que vende tangibles. Nuestros clientes tienen la responsabilidad de saber qué es lo que están pidiendo, cuales son los tiempos y los costos de hacerlo. Es lo mínimo que una empresa debería pedir a “ejecutivos” que pretenden saber y que solo ladran mucho y creen que sus dizque políticas de terror funcionan.

Yo le huyo a los #clientespiteros. Tengo de vez en cuando la mala fortuna de cruzarme con uno y a veces no lo identifico a tiempo y me enredo en un proyecto que se que tengo que terminar pero con un costo de hígado y bilis muy alto.

#clientepitero. Un favorcito. No nos hagas perder el tiempo. Si puedes hacer nuestro trabajo, contrátate a ti mismo. Es más facil y nos vas a tener a todos más contentos. Ahora, si quieres que te ayudemos, abre tu mente, abre tus oídos y cierra tu boca. Escuchar a tus proveedores te va a hacer más sabio, que hagas mejor tu trabajo y vas a repartir riqueza. Y en una de esas, hasta amigos puedes hacer. A mi me pasa todos los días.

Comenten y aporten.

Chespirito y la vorágine informativa.

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Hace unos días desperté con la noticia que Chespirito, a sus 82 años, está en Twitter. Esto levantó una ola bastatnte peculiar, de defensores y detractores, que logró que el creador del Chavo generara decenas de miles de seguidores en sólo unas horas (al momento de escribir esto, tiene más 600,000).

Pero esta es solo la primera de las cosas de las que me debo ocupar en mi travesía por el mundo digital; me entero de lo “último” de la Guardería ABC, debo chutarme los pormenores de las celebraciones del triunfo de los equipos deportivos de los que son hinchas, enterarme que jugará México contra Cuba en algún torneo. Me mandan decenas de ligas, las cuales reviso, que van desde chismes de farándula hasta la última mejora de Windows Wathever para que dependas más de los antivirus. Todo esto sin contar las expresiones personales, los dolores de amor, las pedas sabatinas, los poetastros y las damas sexosas. Las cenas, los escándalos, los desayunos, los buenos días y las buenas noches. Y apenas son las 8 de la mañana. Y apenas he revisado el timeline de Twitter.

Si me pongo a revisar mi(s) correo(s), la situación es similar. Peticiones de cotización, información de clientes, newsletters a los que estoy suscrito, los RSSs, los Daylies y los blogs. Además, entro a las páginas que habitualmente reviso, busco en google alguna información que quedó pendiente de la semana o que se me cruzó en el camino. Y no he salido de mi casa.

Tengo evento de mis hijos y su escuela. Salgo y tengo que revisar las nuevas rutas para salir de casa, ya que toda la ciudad está en obras. Al pasar por Periférico, veo todos los mensajes de la información de la obra: cuanto tiempo me voy a ahorrar, cuanto se está invirtiendo, a cuantos habitantes va a beneficiar (supongo que soy uno de ellos). Voy pasando por calles y avenidas que me dicen que refresco tomar, con qué crédito embarcarme, qué condón usar para estar seguro, a dónde dirigirme si soy una muchachita embarzada, el teléfono del consumiro si soy víctima de un abuso, cientos de bellas mujeres se me presentan en los anuncios, tratando de convencerme con su imagen de consumir desde colchones hasta rasuradoras. Y todavía no llego al estadio donde es el juego de mi hijo.

Llego con los papás, me tengo que acordar de la última vez que los vi, sus nombres, de qué hablamos, del nombre de sus hijos, sus posiciones en el juego. Me tengo que acordar de hacer checkin de Foresquare, porque solo me faltan 5 visitas al Starbucks para ser el mayor. Mientras me tomo mi café, tuitéo. Me tengo que acordar de las conversaciones vigentes, de los temas de los que se hablaban. Recibo una llamada de un cliente. Tengo que recordar todo de su proyecto, el status y la liga donde debe revisar sus cosas. Y son apenas las 11 am. Y ya quiero que me hagan una lobotomía para sacarme de la cabeza toda la información que he tenido que procesar en las últimas 3 horas.

Yo me considero una persona bastante capaz. Pero hay momentos que, de plano, me dan ganas de tirar la toalla. La vorágine de estímulos informativos que tenemos que procesar todos los días en enorme, dispersa, contradictoria. No hay modo que un país con 8 años promedio de escolaridad la gente pueda tomar decisiones correctas con la paella informativa que se le presenta. Y mi teoría es que todo esto es un plan perfectamente bien orquestado para mantener a la gente dentro del huracán y que nunca pueda salir de ahí.

Y Chespirito, ¿qué?

Comenten, aporten y síganme los buenos. Porque yo como digo una cosa, digo otra.

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